¿Cómo empatizar con nuestro dependiente?

2017.06.13_empatizar

En la labor del cuidador se involucra continuamente lo emocional: no se pueden realizar unos buenos cuidados si no se siente respeto y, sobre todo, cariño hacia la persona mayor. Por ello, una de las acciones más gratificantes que se puede recibir del ser querido es su agradecimiento, que no siempre viene en forma de un gracias, sino que puede venir en forma de abrazo, resultando más comunicativo de lo normal, accediendo a formar parte de tus rutinas como cuidador…

Por ello, desde tu Rincón, queremos enseñarte técnicas y consejos que te ayudarán a conectar con la persona mayor a tu cargo, para que tu día a día sea tan gratificante como el suyo en tus manos.

¿Qué necesidades tiene nuestro dependiente?

Empatizar significa conectar con otra persona, ser capaces de ponernos en su lugar. Por ello, lo primerísimo como cuidadores que debemos plantearnos para involucrarnos en la búsqueda del bienestar mutuo es detectar qué necesidades personales tiene nuestra persona dependiente.
En la gran mayoría de ocasiones nos ponemos al frente de los cuidados de un ser querido por una razón concreta (aparición de Alzheimer, demencias y cambios de conducta, movilidad reducida…) y caemos en el error de centrar nuestros cuidados en paliar sus efectos.
Los cuidados van más allá de tratar unos síntomas producto de la edad: cuidar es hacer sentir bien, y como tal debemos ir más allá y atender también sus necesidades personales (ocio, descanso, ejercicio…), siendo capaces de incluso anticiparnos a ellas.
Para ello pregúntate: antes de producirse el desencadenante de los cuidados, ¿cuáles eran las rutinas de nuestro ser querido?, ¿qué les gustaba hacer? Recuérdale que no todo cambia.

¿Cómo integrarlo en nuestras rutinas?

Hay una palabra prohibidísima tanto para el cuidador como para quien recibe los cuidados, y no es otra que la palabra “obligación”.

Obligación es causa de rechazo, y por tanto un antónimo de empatía. Por ello, debemos intentar a toda costa que ni nosotros ni nuestro ser querido se sienta obligado a hacer algo.
Para ello debemos trabajar las rutinas de forma compartida: nosotros tenemos necesidades de ocio como cuidadores de igual forma que nuestros mayores como personas dependientes, ¿por qué en vez de esforzarnos por satisfacer al otro, no nos esforzamos por buscar la satisfacción mutua? Si lleváis mucho tiempo “encerrados” en casa, en vez de ver una película en el salón, salid al cine dando un gratificante paseo, si tienes que hacer la compra, antes dad un rodeo por el parque más cercano, recuerda o investiga cuál es su terraza favorita ahora que llega el buen tiempo y tomaros un refresco juntos como descanso…

Consejos a la hora de tratar con nuestro dependiente para empatizar

  • Busca la forma más adecuada de comunicarte con la persona dependiente: hablar mucho no significa comunicar. Procura que siempre que entables un diálogo, sea el momento adecuado y no sólo por evitar silencios.
  • Acude al ocio inclusivo siempre que puedas: videoconsolas familiares, puzles, autodefinidos… existen cantidad de recursos que, además de entretener, fomentan la comunicación y ejercitan los procesos cognitivos.

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  • Busca su complicidad: nuestros mayores son la experiencia en persona, por lo que no tardan ni un segundo en darse cuenta cuándo nos esforzamos por ser cordiales y cuándo lo hacemos de forma natural. Por ello, no fuerces ninguna situación y aprovecha todo momento en el que puedas improvisar algo de su gusto.
  • Regala algo más que tiempo: nuestro tiempo es un tesoro, pero también en lo que lo invertimos. Las personas mayores son muy agradecidas cuando detectan que ha habido un esfuerzo más allá de lo cotidiano, por lo que dales esa satisfacción cocinándole su plato favorito, pidiéndole a sus nietos que le hagan un dibujo…

Estos son nuestros consejos cuidadores, ¿cuáles son los vuestros? O mejor, compartid vuestra experiencia comunicándonos con vuestro ser querido tal como han hecho Rodolfo y Edith Cecilia en nuestro foro de cuidadores.