Consejos para tratar la vuelta a la rutina de ancianos y evitar desajustes

2017.09_vuelta-rutina

Las vacaciones y el buen tiempo son momentos en los que las familias se reúnen. El tener más tiempo libre lleva, en muchos casos, a aprovechar para pasar unas semanas en el pueblo o en zonas más relajadas, todos juntos, incluidos los abuelos.

Eso supone sacar a nuestros mayores de su rutina, alejarlos de su residencia habitual, sus costumbres, hábitos, horarios de comida, de descanso…

La creación de una rutina en la tercera edad es fundamental. Pero, por otra parte, promover algunos cambios en su día a día les ayuda a esforzarse por recordar, a realizar actividades por sí mismos y a tener que relacionarse con otras personas, objetos, espacios, diferentes a los de su habitual zona de confort.

Pasan los días y toca la vuelta a la normalidad. Ello implica una nueva readaptación a las costumbres de meses anteriores. Si quieres saber cómo gestionar mejor la vuelta a la rutina de ancianos, te ayudamos con estos consejos.

Tercera Edad: Cómo retomar el día a día tras las vacaciones

Apoyo familiar. Si los ancianos viven solos o en una residencia, visítalos frecuentemente. Es probable que se sientan solos o que transmitan cierta sensación de abandono. Habla con ellos antes del cambio para explicarles cómo van a ser las semanas siguientes y que se sientan seguros y tranquilos. Infórmales de cuándo será la siguiente visita, así les ahorrarás incertidumbres y miedos.

Sueño y alimentación. Estos son algunos de los pilares que marcan la rutina de las personas mayores. Realiza una transición ordenada a los horarios de invierno sin grandes sobresaltos. Para cuidar al paciente, es importante respetar sus horarios de descanso pero también mantener una hora fija para los desayunos, comidas y cenas. Prepara comidas adecuadas a cada situación y hazlos sentir bien cocinando los platos que más les gustan, invitándoles a que colaboren para que se sientan activos y que participen activamente en la adaptación a la nueva estación.

Higiene. Haz especial seguimiento de sus pautas de higiene corporal. Mantén buenos hábitos como la hidratación de su piel, cuidados en caso de pérdidas de orina, baño diario total o parcial, según cada situación.

Fomenta su sociabilidad. Las personas mayores tienden cada vez a tener menos vida social. Ello se debe al acomodo en sus rutinas, la búsqueda de la previsibilidad y su desvinculación de los lazos sociales de su juventud. Busca tareas que les motiven y despierten su curiosidad e introdúcelas en su rutina. Puedes trasladar las cosas que hacía en verano y que les hacían sentir bien a su día a día actual, como paseos a una hora determinada, juegos de mesa, cuidado de las plantas, ejercicios físicos o lectura. Aunque te parezcan pequeñas tareas, para ellos son muy importantes porque les hace sentirse útiles y ser responsables de algo.

Ayúdale a que conecte con el presente. Los ancianos pasan grandes ratos del día recordando cosas de su pasado muy lejano. No es extraño escucharles hablar de su niñez y de los inicios de su vida. Ayúdales a que vivan el presente pasando más ratos con ellos, dándoles conversación, preguntándoles sobre diferentes aspectos para fortalecer su memoria inmediata y realizando actividades inclusivas para empatizar con nuestros mayores. Recuérdales los principales momentos del día y repite en voz alta el nombre de las personas con las que se encuentra.