En el Día Mundial del Alzheimer…

2017.09_alzheimer

Según CEAFA, el Alzheimer es una enfermedad que afecta en nuestro país a unos 1.200.000 de personas de modo directo y a más de 5.000.000 de personas de modo indirecto, encontrándose en esta última cifra los cuidadores principales y las unidades familiares de los enfermos.

En este día tan señalado hemos querido acercarnos a una realidad poco conocida, la de los cuidadores rurales. Para ello nos entrevistamos con Isabel Villanueva Ramos, psicóloga del Centro de la Mujer en la localidad toledana de Puebla de Almoradiel.

RC.- Hay diferencias entre el estilo de vida urbano y rural, ¿crees que estas diferencias también se detectan en el cuidado a nuestros mayores y en la figura del cuidador?
IV.- El rural es un medio donde el maternazgo tradicional hacia hijos y mayores está muy presente, también hay menos empleabilidad femenina que en las ciudades, menos información y recursos. Si a eso le unimos que delegar el cuidado en instituciones como centros de día o residencias está muy estigmatizado podemos entender que el rol de un cuidador urbano no es el mismo que el rol de un cuidador rural.

El miedo a ser juzgado como un mal cuidador es uno de los temores más presentes en la realidad de los cuidadores.

RC- Háblanos de ese rol ¿Cómo son los cuidadores rurales?
IV.- El perfil de cuidador rural suele ser el de una mujer, de entre 50 y 65 años, que ejerce además un doble cuidado; por un lado atiende a sus familiares mayores y también a veces también a los nietos. Es una generación de mujeres que parece haber nacido para el cuidado, además es un perfil que socialmente tiene miedo a ser juzgado en el cuidado de sus mayores (cosa que no ocurre con el cuidado de los nietos)

RC.- ¿A qué crees que se debe este miedo en relación con el cuidado de los mayores?
En parte es al propio proceso degenerativo con el que cursa una demencia y a la desinformación que tenemos de ello. El cuidado en sí mismo es un proceso que requiere tiempo, abnegación, dedicación y paciencia, entre otras cosas. El cuidado a los pequeños de la casa nos gratifica mucho, vemos que nuestro esfuerzo hace que sean seres humanos más independientes, válidos, etc. En el caso de los enfermos con demencia el acto de cuidar demanda las mismas capacidades de abnegación, dedicación, etc. pero nuestro esfuerzo no se ve recompensado de manera tan directa, la enfermedad, lo queramos o no, gana terreno y si desconocemos esto es normal que nos frustremos y pensemos que no somos buenos cuidadores, pero no somos nosotros, es la enfermedad que sigue su curso, esto provoca mucha frustración y mucho miedo y es una cosa de la que no se habla en el medio rural, no hay muchos grupos de apoyo.

RC.- El perfil de cuidador suele ser un perfil que ayuda mucho, pero que no se deja ayudar, ¿has detectado alguna diferencia en este aspecto en el medio rural con respecto al urbano?
IV.- Sí, el perfil de cuidador rural es más callado, abnegado y teme pedir ayuda porque considera que pedir ayuda es sinónimo de no saber hacer bien su trabajo.

RC.- Precisamente tú tienes una cita mensual con un grupo de apoyo rural. Cuéntanos que hacéis
IV.- Es un grupo que depende de Servicios Sociales y se creó hace años en la vecina localidad de Villanueva. El objetivo de tener una psicóloga es que es fácil crear un grupo de apoyo, lo complicado es mantenerlo en el tiempo. El grupo está formado por una veintena de mujeres voluntarias de diversas edades que llevan 15 años trabajando, se dedican a ir a casa de los enfermos para hablar con ellos, compartir tiempo, anécdotas, es un grupo de apoyo a los enfermos y respiro familiar. A ellas les resulta muy gratificante y también a los enfermos. Una vez al mes yo me reúno con ellas para que me cuenten cómo están, qué sienten, cómo ha ido el mes.

RC.- Estamos acabando la entrevista ¿Qué mensaje te gustaría hacer llegar a los cuidadores que nos leen en este día mundial del Alzhéimer?
IV.- Sobre todo que se dediquen tiempo para ellos mismos, que se cuiden, se quieran y se mimen. Que disfruten de cada instante con sus mayores y que recuerden que “ellos no son malos cuidadores, son las demencias las que hacen que nuestros enfermos no mejoren”.