Adultos mayores y felicidad

Felicidad en nuestros mayores

¿Sabías que somos más felices a partir de los 60 años? Eso es lo que revela el estudio realizado en 2006 por VA Ann Arbor Healthcare System junto con la Universidad de Michigan.

La felicidad es un concepto muy amplio y que tiene varias vertientes. La felicidad hedonista es aquella que está basada en la consecución del placer y la felicidad eudaimónica es la que podemos sentir al desarrollarnos como personas y conseguir propósitos vitales. Una persona por lo tanto será más feliz en función de lo que entienda por felicidad, en función de  sus circunstancias vitales, su estilo de vida y su personalidad. Visto así, sentirnos más o menos felices con nuestra vida depende en gran parte de la percepción que tengamos de la felicidad, de la actitud que adoptemos, las elecciones que hagamos y las decisiones que tomemos y parece que a medida que ganamos años, ganamos también felicidad.

Para Rocío Fernández-Ballesteros, catedrática de la Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad Autónoma de Madrid, somos más felices a partir de los 60 años debido a que:

  • Somos capaces de experimentar emociones con la misma intensidad que cuando somos jóvenes.
  • Las experiencias emocionales que consideramos negativas o desadaptativas se dan con menor frecuencia a partir de los 60 años.
  • Hay mayor riqueza y complejidad emocional, ya que con los años se aprende a manejar adecuadamente el mundo afectivo, lo que hace que seamos más maduros emocionalmente.

Cuando sobrepasamos cierta edad, aprendemos a sentirnos mejor con nosotros mismos, con los demás y en general con el mundo que nos rodea y esto tiene mucho que ver con la felicidad. Esta visión de nuestros mayores felices parece chocar con la imagen distorsionada y estereotipada de lo que es envejecer. A veces pensamos en los achaques físicos y psicológicos (que los puede haber) pero se nos olvida poner en la balanza las ventajas y el aprendizaje que nos ofrece la edad. Solo tenemos que mirar a nuestros mayores para darnos cuenta de que:

  • Son fuente de sabiduría, han vivido más que nosotros.
  • Saben adaptarse mejor a las circunstancias porque ya lo han hecho otras veces.
  • Conocen sus fortalezas y destrezas puesto que ya las han utilizado.

Todo ello, tal y como señalan los diversos estudios, hace que nuestros mayores se sientan más seguros, confiados y felices.

Y qué ocurre con los cuidadores ¿Cuánto de felices son? Por un lado el acto de cuidar es una fuente de felicidad eudaimónica que nos reconforta y agrada, pero también es un hecho muy abnegado que nos exige un esfuerzo físico, psicológico y emocional importante que puede enturbiar este  tipo de felicidad. La buena noticia es que podemos contrarrestar el desgaste del cuidado con:

  • Aumentando la felicidad hedonista (aquí hay cabida para infinidad de cosas, desde regalarnos un masaje, hasta una buena conversación con amigos, salir al cine o al teatro, etc.)
  • Dedicarnos ratos a nosotros mismos y a nuestro propio cuidado.
  • Tener hábitos de vida saludables.

Son algunos ejemplos que nos pueden ayudar a mantener nuestro nivel de felicidad alto en calidad de cuidadores.

Y después de leer esto te estarás preguntando cuánto de feliz eres tú o los mayores que te rodean. Si quieres descubrirlo te animamos a que hagas el Cuestionario de Oxford sobre la Felicidad, test homologado de 29 cuestiones que analiza tu felicidad.

Hazlo y comparte con nosotros tus resultados. Eso nos hará enormemente felices.

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