Aprender a gestionar la rabia

La rabia durante el cuidado de personas

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En el post anterior te hablábamos de la importancia de escuchar nuestras emociones para poder darles una gestión adecuada, te decíamos además que las emociones en sí mismas no son buenas ni malas, solo son respuestas frente a diferentes estímulos (internos y externos) que permiten adaptarnos.

Cada emoción es como un cartero que viene y llama a nuestra puerta para darnos un mensaje. En el caso de la rabia el mensaje que nos da la emoción es que hay algo que no nos ha gustado y la emoción nos invita a poner un límite o bien nos hemos sentido amenazados y queremos defendernos. Así que para poder gestionar la rabia lo primero que debemos hacer es preguntarnos:

– Esto que estoy viviendo como un ataque, ¿realmente lo es? ¿El ataque viene directo contra mi persona? ¿Es intencionado o no intencionado?

O bien

– ¿A qué le estoy poniendo un límite? ¿Qué es eso que no me gusta?

Hacerte estas preguntas y encontrar tus respuestas te va a permitir gestionar la rabia de manera cognitiva y en consecuencia hará que la intensidad de la emoción disminuya. Siempre es más fácil gestionar una rabia pequeña que una grande.

Otra manera de gestionar la rabia es utilizar herramientas kinestésicas o corporales. Si prestas atención cuando nos enfadamos se desbloquea mucha energía, nos sube la temperatura (por eso se dice que esta emoción es caliente) y nuestro cuerpo se prepara para la acción. A nivel cerebral la rabia estimula la amígdala, una estructura de nuestro cerebro primitivo que se activa cuando sentimos que estamos en peligro y tenemos que luchar o huir. Para neutralizar la activación amigdalar puedes respirar profunda y lentamente dos o tres veces o beber agua. Como la rabia nos desbloquea mucha energía, hacer deporte, o irte a dar un paseo también es una manera correcta de gestionar esta emoción, porque al final la rabia o la mueves o te mueve.

A veces utilizamos indistintamente las palabras rabia, ira, cólera o enfado para hablar de un mismo estado emocional. A nivel conceptual se parecen mucho, pero para los expertos en inteligencia emocional hay matices; la ira o la cólera serían rabias intensas, el enfado por su parte lleva asociado un componente mental, es decir sería una rabia pero más mental que corporal, hay autores incluso que dicen que es un sentimiento. La diferencia entre emoción y sentimiento es simple: una emoción es una reacción o respuesta rápida, automática, de elevada intensidad y breve en el tiempo, mientras que un sentimiento es menos intenso, más mantenido en el tiempo y necesita un componente mental.

En el mundo del cuidado es muy normal que sientas rabia cuando estás cansado, puesto que pones un límite porque no es justo no poder descansar. Si la persona de la que cuidas no responde de la manera que esperas, es normal que te sientas atacado y que sientas rabia.

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