Ley de Dependencia ¿A qué tengo derecho como cuidador?

2017.03.19_dependencia

Ser cuidador es una de las tareas más agradecidas: atender y velar por el bienestar de nuestro ser querido no tiene precio, pero conlleva unos esfuerzos no sólo a nivel físico y de horarios, sino también económicos.

Es por ello que como cuidadores, necesitamos la ayuda y el apoyo de un estado en el cual en torno al 5% aproximadamente de la población (2 millones de un total aproximado de 46) necesita asistencia a la hora de llevar a cabo actividades cotidianas. Por esta razón, en el año 2007 entró en vigor la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia, más conocida como “Ley de Dependencia”.

Una década más tarde de su implantación y tras sucesivas reformas, aún son muchas las dudas que se nos pueden plantear como cuidadores: ¿a qué tengo derecho?, ¿en qué me puede ayudar económicamente la Ley de Dependencia?, ¿cómo puedo reclamar mis derechos? Desde el Rincón del Cuidador procuraremos resolver todas estas preguntas mediante la siguiente guía completa:

Ley de Dependencia: ¿en qué consiste?

El sentido máximo de esta ley es poder garantizar la atención de toda persona que necesite de cuidados, ya sea por parte de un cuidador o por los servicios sociales públicos.
Por ello, dentro de esta ley se prevé que cada persona dependiente pueda medir su grado de dependencia y acorde a este, disponer de diferentes servicios y ayudas, tanto las personas por la cual se solicita como sus familiares y cuidadores, acordes a su situación individual.

¿Y cómo sabemos el grado de dependencia de nuestros mayores? Debemos solicitar un informe al SAAD (Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia), regulado a su vez por el órgano evaluador de cada Comunidad Autónoma, la cual establecerá el grado de dependencia acorde a una escala de 3 tipologías:

  • Dependencia moderada: personas que necesitan asistencia puntual para realizar sus labores cotidianas.
  • Dependencia severa: personas que precisan de ayuda para el desempeño de sus tareas cotidianas pero que no necesariamente necesitan a un cuidador de forma constante.
  • Gran dependencia: Este es el grado de mayor protección en la Ley de Dependencia. Engloba a todas aquellas personas que no solo ven limitados sus movimientos, sino que también presentan pérdidas de autonomía mental y sensorial, necesitando permanentemente alguien a su cuidado.

Ayudas económicas incluidas en la Ley de Dependencia

Una vez sabemos el grado de dependencia de nuestro ser querido, la ley establece una serie de ayudas, tanto económicas como asistenciales destinadas a ofrecer el servicio necesario para cada caso.

Respecto a las ayudas económicas se contemplan las siguientes:

  • Prestación económica vinculada al servicio: cuando no sea posible el acceso al servicio público (centros de día, centros de noche, asistencia en clínicas públicas, etc.) y se necesite de uno privado (lejanía de estos centros, asistencia en el hogar permanente, falta de plazas en centros públicos, etc).
  • Ayudas para cuidados familiares y/o no profesionales: en el caso en el que tengamos que abandonar parcial o totalmente el ámbito profesional, podremos percibir una cantidad económica que compense en medida nuestra situación económica. Es de carácter excepcional y solo aplicable si no es posible acceder a otras prestaciones.
  • Ayudas para la contratación de personal cuidador profesional: precisamente para no tener que acudir a la anterior ayuda y no tengamos que abandonar nuestro trabajo, se contemplan ayudas específicas para contar con un número de horas concretas de asistencia personal, siempre y cuando este cuidador profesional esté dado de alta en la Seguridad Social.

Otras ayudas incluidas en la Ley de Dependencia

La Ley de Dependencia también contempla la ayuda mediante todos los medios posibles para que familiares y cuidadores dispongan de las herramientas necesarias para ejercer la labor cuidadora. Por ello, incluye ayudas asistenciales del tipo:

  • Cursos de formación y de apoyo a personas cuidadoras no profesionales.
  • Inscripción en la Seguridad Social en régimen de convenio especial: pese a no ser categorizados como profesionales, los cuidadores familiares no titulados pueden beneficiarse de cotizaciones y ayudas al desempleo de forma excepcional a su caso.
  • Teleasistencia: para casos aislados en los que el dependiente necesite ayuda y no pueda trasladarse al momento desde su domicilio o no disponga de un cuidador.

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