Reserva Cognitiva

2017.06.13_cognitiva

Aprender a evitar las alteraciones cognitivas

Recuerdas que hace unos días nos ocupábamos de saber qué son las alteraciones cognitivas y te avanzábamos el término de “reserva cognitiva”? Hoy queremos ahondar en ello junto a ti.
El término de reserva cognitiva surgió cuando los investigadores intentaron explicar por qué algunas personas con la misma edad o sufriendo la misma enfermedad neurológica no presentaban los mismos síntomas o no tenían las funciones cognitivas alteradas del mismo modo. Analizando varios factores se dieron cuenta de que hay personas que son capaces de “compensar” el efecto o alteración que tiene su cerebro mediante la utilización de conexiones neuronales alternativas, permitiendo que el cerebro funcione de modo normal pese al daño o degeneración.

Ejercitar el cerebro = aumento de la reserva cognitiva

En general un cerebro activo es un cerebro que tiene una gran reserva cognitiva, ya que está estimulado, crea nuevas neuronas y conecta diferentes áreas cerebrales. Otros factores según Mairena Vázquez -psicóloga y autora del blog CogniFit- que influyen en la reserva cognitiva son:

  • Nivel cultural y nivel de curiosidad.- Se ha demostrado que las personas que son más curiosas, que siguen aprendiendo y ejercitando su cerebro crean más redes neuronales, conectan diferentes áreas de su cerebro y esto hace que su reserva cognitiva aumente.
  • Relaciones sociales.- Se sabe que las personas mayores que realizan actividades lúdicas y pasan más tiempo entre amigos tiene menos de riesgo de sufrir alguna demencia. Por eso se recomienda disfrutar de la naturaleza, conocer gente nueva, realizar diferentes actividades recreativas. Cuando las personas se relacionan unas con otras se deben de poner en funcionamiento diferentes capacidades y recursos para conseguir una buena comunicación y una buena relación entre ambas, lo que favorece la reserva cognitiva.
  • Ejercicio físico.- Ya sabes que el ejercicio físico protege del deterioro asociado a la vejez. Al realizar ejercicio físico mejoramos nuestro cerebro, reducimos la probabilidad de sufrir alguna enfermedad cardiovascular, suministramos nutrientes al cerebro, etc. ¿Recuerdas las pautas que te dimos para realizar ejercicio físico?
  • Ejercicio mental. Actividades como leer, tocar algún instrumento, aprender idiomas, intentar realizar una tarea de una forma diferente a la que estamos acostumbrados, o hacer cualquier actividad que requiera esfuerzo intelectual y que nos obligue a mantenernos activos es buena para potenciar nuestra reserva cognitiva y retrasar los síntomas de deterioro. Estas actividades sirven como factor de protección independientemente de la edad de la persona que las lleve a cabo.En este enlace te proponemos una serie de ejercicios  para que hagas junto a la persona de la que te ocupas.

Y ahora que sabes todo esto, ¿qué vas a hacer hoy para aumentar tu reserva cognitiva? ¿Lo compartes con nosotros?