Cuidar y sufrir burnout

Burnout en el cuidado

En el artículo anterior Ángela Pulido y Marta Bustos nos explicaban la estrecha relación que hay entre cuidar y poder sufrir burnout, seguimos conociendo más cosas del síndrome de estar quemado de la mano de estas dos profesionales de la salud.

RdC.- Uno de los puntos interesantes que tiene el programa que habéis creado de gestión del burnout es que marca una diferencia entre “actuar como si y vivir como si”. ¿Nos podéis explicar esto?

APF.- Actuar como si es una técnica que se utiliza en psicología cuando necesitamos tener recursos emocionales para un momento determinado y puntual. Para que me entiendan los lectores, es una técnica para poner buena cara aunque no tengamos ganas. El problema con los profesionales del mundo del cuidado y los cuidadores es que se ven obligados a abusar de esta técnica puesto que están constantemente en contacto con situaciones de alto impacto emocional y que son dolorosas, y muchas veces no se les forma y se les ayuda a trabajar fortalezas para enfrentarse a la labor de cuidar personas mayores.

RdC.- ¿Cómo debe comenzar un cuidador a empoderarse y aumentar su nivel de autocuidado?

MBS.- Debe comenzar con un compromiso consigo mismo. Lo primero es ser consciente de en qué en punto está, es decir, analizar qué situación vital tiene, con qué fortalezas personales cuenta y apoyándose en esas fortalezas comenzar a trabajar. Detrás del bienestar hay trabajo y esto se nos suele olvidar. Igual que gracias al trabajo del cuidador el enfermo se encuentra bien, gracias al autocuidado el cuidador puede aumentar su nivel de bienestar, es un trabajo personal que puede aprenderse a hacer y del que el cuidador se puede beneficiar enormemente.

RdC.- A este trabajo personal le habéis puesto nombres tan sugerentes como “vacunas contra el desánimo, anti-ácidos para digerir y metabolizar momentos difíciles o reconstituyentes para cuerpos, corazones y almas cansadas” son algunos de los múltiples ejemplos que recoge vuestro programa. ¿De dónde nacen estos nombres?

APF.- Creamos las acciones jugando con la terminología médica y utilizando pautas pedagógicas para educar desde el modo sorpresa, que es el que nos activa a nivel cognitivo y nos permite aprender y no desde el modo miedo que es el que nos bloquea, de ahí que hagamos guiños constantes entre las dos disciplinas. Guiños por otra parte que son muy eficaces y que hacen aumentar la motivación del cuidador para llevar a cabo el autocuidado.

RdC.- Para acabar ¿podéis concretarnos algunas de las acciones para que nuestros lectores las hagan en casa?

MBS.- Las acciones son variadas y hay que personalizar, una misma acción puede tener un efecto potente en una persona y ningún efecto en otra, por lo que previamente habría que saber cómo es la persona con la que se va a trabajar. En líneas generales; garantizar que la persona tiene hábitos de sueño correctos, es fundamental que el cuidador descanse y a este aspecto apenas se le da importancia. La alimentación adecuada es otro pilar al que no solemos dar importancia, disfrutar realizando cosas que nos gustan, estar un rato en silencio o meditar, hacer algo de ejercicio, agradecer, escuchar la música que nos gusta y nos motiva, reservarnos un rato para compartir con gente a la que queremos y nos quiere, regalarnos un paseo por la naturaleza, bloquearnos una tarde a la semana para hacer una actividad que nos apasiona son actividades sencillas y que están al alcance.

APF.- Pedir ayuda es otro aspecto importante que el cuidador suele olvidar, pensar más en él, cuidarse, quererse. En general animamos a los cuidadores a que establezcan compromisos con ellos mismos y aprendan a hacer cosas por y para ellos, bajo el lema “qué voy a hacer hoy por mí” pueden llevar a cabo muchas cosas beneficiosas para ellos mismos.

Lector ¿Qué vas a hacer hoy por ti? Piénsalo y pasa a la acción y si te apetece compartirlo con nosotros o con otros cuidadores ya sabes que aquí tienes un espacio abierto.

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