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El uso de empapadores en el cuidado

Como Cuidadores, cuanta mayor es la dependencia de la persona que cuidamos, mayor es nuestro nivel de carga diario.

El empapador es un elemento complementario al absorbente que nos ayudará en nuestras tareas diarias del cuidado del paciente con incontinencia.

¡Te explicamos como!

Cuando nos referimos a carga diaria, no solo hacemos referencia a la carga física por el volumen de tareas que debemos desempeñar, sino también a la emocional. La incapacidad de disponer de tiempo de descanso hace que nuestro agotamiento psicológico vaya cada vez a más.

Hoy, queremos ayudarte, en la medida de lo posible, a mejorar el rendimiento de tu carga diaria. Esta se acentúa en aquellas situaciones en las que el paciente o familiar dependiente tiene pérdidas de orina.

El empapador es un elemento fundamental en el cuidado de una persona dependiente con pérdidas de orina. Aunque se trate de un producto de un solo uso para proteger las superficies (cama, sofá, silla de ruedas, etc) es un producto de gran ayuda para el cuidador. Su uso permite tener un mayor control y organización de las tareas relacionadas con la higiene del paciente.

El empapador es un producto que convive con los absorbentes. Habitualmente, el empapador no está en contacto con la piel, aunque si alguna vez fuera necesario, no hay ninguna contraindicación para la piel del paciente.

Es muy importante el tipo de empapador que usemos para la persona dependiente. De su calidad, dependerá que debamos cambiar con más o menor frecuencia el empapador, así como, tener que cambiar más o menos veces las sábanas o fundas. Por lo tanto, tener que dedicarle más tiempo, de lo habitual, en las tareas del cuidado de la higiene.

No todos los empapadores tienen la misma calidad. Esta, dependerá de la concentración de la celulosa y el acabado del producto.

La calidad del empapador ayuda a que se pueda reducir las veces que este necesite ser cambiado. Recordemos, pero, que hay muchos factores que conviven y que afectan en cuándo se debe cambiar un empapador, como, por ejemplo, la medicación que toma el paciente, el nivel de incontinencia que este tenga, como lo hemos colocado, entre otros.

Los empapadores, por lo general, deben ser:

  • Suaves al tacto.

  • La celulosa estar distribuida uniformemente.

  • Estar dotados de pliegues laterales anti-escapes, y con recubrimiento antideslizante, para asegurar la correcta posición.

La elección de la correcta media del empapador también es un factor a tener en cuenta.

En relación con las distintas medidas, para poder cubrir el sofá o la cama, el que formato de uso más extendido es el de 60×90. Aunque recomendamos conocer las distintas medidas disponibles y escoger el que mejor nos encaja en función de la superficie que se deba cubrir.

Paralelamente a la calidad del empapador, también es muy importante colocarlo adecuadamente y que quede bien extendido en la superficie correspondiente. Un empapador mal colocado y arrugado también nos generará más carga de trabajo.

 

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