Una abuela ejemplar

Entrevista a Leonor

Hoy en el Rincón del Cuidador® hemos entrevistado a Leonor, nacida en el 1930, una persona de la tercera edad muy saludable que sigue una dieta sana y hace ejercicio.

RC.- ¿Cómo conociste el Rincón del Cuidador®?

L.- Me lo enseñó una de mis nietas.

RC.- ¿Te gusta el blog?

L.- Si, me parece interesante; da consejos y permite conocer productos nuevos. Yo tengo la piel muy delicada, tuve una úlcera en la pierna hace años y tengo que hidratarme mucho la piel. En la web mi nieta encontró un artículo que hablaba sobre los cuidados de la piel madura y me ha comprado un gel especial y una crema hidratante. ¡Me cuida mucho!

RC.- ¿Cómo es tu día a día? ¿Qué haces? ¿Cómo te cuidas?

Me levanto, me aseo, me pongo crema, me peino, desayuno y hago unos ejercicios para estirarme que vi en la tele hace años. Hago las cosas de la casa, cocino, rezo, hago punto, veo debates en la tele… ¡me gustan más los debates que las películas!

RC.- Y con esta agenda tan cargada… ¿tienes tiempo de hacer un poco de ejercicio?

L.- Si, cada día doy un paseo por el parque que hay al lado de mi casa. Suelo sentarme en un banco con mis amigas y miramos a los niños jugar a la pelota. Para mi es muy importante salir de casa, dar un paseo y estar con las amigas. Me ayuda a despejarme.

RC.- Tener una dieta equilibrada es importante ¿Qué comes para haber llegado a tu edad tan bien?

L.- Como un poco de todo, pero me gusta mucho la verdura.

RC.- Eres una mujer muy autónoma y con muy buena salud ¿Crees qué la actitud es importante en la vida?

L.- La verdad es que tengo suerte, soy muy mayor y me encuentro muy bien, pero creo que la actitud influye. Tantos años vividos me han enseñado que la vida a veces puede hacerte sufrir, pero que sufrir también es vivir. Hay que tener claro que todo se pasa, lo malo y lo bueno. Lo que es malo hoy, lo será un poco menos mañana y seguro que no lo es tanto dentro de un año.Esto se lo decía a mis hijos, se lo digo a mis nietas y espero poder decírselo a mis bisnietos.

RC.- Antes de empezar la entrevista, nos contabas que tu marido sufrió Alzheimer, ¿qué fue lo que más te costó aceptar de la enfermedad de tu marido?

L.- Cuando era joven fui dama de la caridad de San Vicente de Paul y visité a muchos enfermos, y  también cuidé de mis suegros y de mi madre, sin embargo no estaba preparada para cuidar de mi marido, era mi compañero. Lloré mucho al principio cuando no me reconocía, pero mis hijos me apoyaron trayéndome libros sobre el Alzheimer. Leer y entender lo que le estaba pasando me ayudó, pero tuve que aprender a decirle adiós a la persona que había sido mi marido, eso fue lo más duro, él estaba, pero no era realmente él.

RC.- En los primeros momentos cuidaste tu sola a tu marido, ¿crees qué cuidar hoy es diferente a como era antes?

L.- Si, ahora hay mucha información y muchos medios. Por ejemplo, cuando yo cuidé a mi suegra no había ni pañales, imagina lo farragoso que era, ahora es más cómodo con toda la variedad de productos que hay para la incontinencia.

Cuando supimos que tipo de enfermedad tenía mi marido, mis hijos me ayudaron mucho, y pedimos una ayuda a domicilio, puesto que yo ya era mayor. Mis hijos se turnaban entre ellos para estar con nosotros y al final una de mis hijas se instaló con nosotros. El apoyo de la familia fue esencial.

RC.- ¿Qué consejos les darías a otras personas de la tercera edad?

L.- Que estén activos, que sigan aprendiendo, que se interesen por lo que está pasando en el mundo, que se cuiden y que se den cuenta de que sólo tenemos una vida. Es una suerte estar vivos, yo lo celebro cada día.

RC.- ¿Qué le pides a la vida?

L.- Seguir como estoy, seguir queriendo a la gente que tengo cerca y que ellos me sigan queriendo.

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