Sentimientos encontrados en Navidad

Un año más, la Navidad llama a nuestras puertas. Estas fechas son muy especiales; nos reunimos con la gente a la que queremos, reservamos ratos para pasar en familia y poder compartir y disfrutar de buenas conversaciones, de comidas especiales y de volver a ser niños cuando abrimos los regalos con los que otras personas nos han obsequiado.

En Navidad es normal que tristeza y alegría cohabiten

La Navidad tiene todos esos matices entusiastas que nos hacen estar felices y contentos. Aunque también, a veces, y dependiendo de qué situaciones vitales estemos viviendo o hayamos vivido, podemos sentirnos tristes. Tal vez, estamos diciendo adiós a personas que ya no están con nosotros, -o no están del modo en el que estaban antes-, también le decimos adiós a situaciones que nos gustaban y que ya no podemos disfrutar. Todo esto, también es una realidad para muchas personas en Navidad.

Como es lógico, esta ambivalencia de emociones nos puede generar sentimientos encontrados, que a veces, sino sabemos bien cómo gestionarlos, nos pueden incomodar.

¿Qué tenemos que hacer para gestionar estos sentimientos?

Lo primero es validar lo que estamos sintiendo, es decir, aceptar, respetar y darle un espacio a lo que sentimos. Cada emoción nos da un tipo de información y cada una en sí misma no es buena o mala, sino que lo que debemos hacer es vencer las resistencias que algunas de estas emociones nos pueda acarrear y dejarnos sentir.

Una vez que aceptemos lo que estamos sintiendo y que hayamos puesto nombre a la emoción, tenemos que plantearnos. ¿Para qué sirve esta emoción? ¿Qué me invita a hacer esta emoción?

Y, por último, nos quedaría gestionar la conducta, es decir, saber qué podemos hacer con cada una de las emociones. ¿Recuerdas? La rabia nos moviliza mucha energía y es ideal para movernos, hacer deporte, bailar, comenzar una actividad, etc. La alegría, por ejemplo, nos ayuda a conectar con otras personas. En el apartado “Cuídate Cuidador” de nuestro blog tienes varios artículos sobre cómo aprender a gestionar tus emociones.

Así que esta Navidad, el mejor regalo que puedes hacerte, cuidador, es permitirte sentir. Es normal que alegría y tristeza cohabiten estas fechas. Si aparece la tristeza dale la bienvenida, -te está recordando lo que ya no tienes-. Puede ser también, que el hecho de saber que vas a compartir momentos de calidad con tus seres queridos (aunque falte alguno de ellos) te haga sentir alegría. Déjale un espacio a esta emoción para sentirte más cerca de los tuyos. Incluso puede aparecer la frustración, si tienes alguna expectativa de cómo se va a desarrollar la cena de Nochebuena y/o la comida de Navidad y luego la realidad ocurre de otra manera.

Esto que te narramos es solo un ejemplo de un posible mapa emocional que puede darse en Navidad, cada uno de nosotros tenemos uno propio. ¿Cómo es el tuyo? ¿Nos lo compartes?

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