Comprender la tristeza

Tristeza durante el rol de cuidador

En el artículo anterior sobre el miedo te decíamos que íbamos a ayudarte también a gestionar la tristeza que podemos llegar a sentir como cuidadores.

La tristeza es una emoción primaria que nos ayuda a decir adiós a algo o a alguien, aparece por lo tanto para ayudaros a gestionar pérdidas. La siguiente vez que sintamos esta emoción solo tenemos que preguntarnos a qué le estamos diciendo adiós y así podremos entenderla y gestionarla.

Para entender la tristeza tenemos que tener en cuenta que a veces le decimos adiós a cosas tangibles, como las vacaciones, el verano o el final del día, mientas que otras veces le decimos adiós a cosas más abstractas, como puede ser el estado de salud que tiene la persona a la que cuidamos, la energía que teníamos nosotros mismos cuando empezamos a cuidar y que ya no tenemos, el tiempo libre que teníamos o las ganas y la motivación de antes.

¿Te reconoces como cuidador en alguna de estas facetas que puede tomar la tristeza? Seguro que has tenido que decirle adiós a estas y a más cosas. Casi seguro también que no te has permitido sentir la tristeza. Esto es muy común en nuestra sociedad puesto que la tristeza es, con diferencia, una de las emociones que más censurada está. Desde pequeños nos dicen que no lloremos y eso hacemos. Para normalizar la tristeza te recomendamos que visualices este video de 7 minutos de duración en el que la psicóloga chilena Pilar Sordo nos explica porque estamos tan bloqueados con esta emoción.

¿Qué podemos hacer entonces con esta emoción? Lo primero es validarla, es decir reconocer que estamos tristes, lo segundo será preguntarnos a qué le estamos diciendo adiós y lo tercero es gestionarla.

Una buena manera de gestionarla es hacer algo creativo, si nos fijamos en el mundo del arte está lleno de grandes tristezas (escritores, pintores, artistas, etc. han creado sus mejores obras de la mano de la tristeza). Atrévete entonces también tú cuidador a ser creativo ¿Qué se te ocurre crear de la mano de tu tristeza?

Otro mecanismo de gestión es darte permiso para llorar la tristeza, las lágrimas nos ayudan a decir adiós, a dejar ir, nos liberan y nos hacen sentir más livianos. ¿Hace cuánto que no te permites llorar? Quizás la siguiente vez que estés triste y que hayas detectado qué tipo de pérdida estás gestionando puede ser un buen momento para romper el bloqueo y llorar. ¿Te atreves con el reto?

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