Hiporexia

Pérdida de apetito en mayores

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La hiporexia o pérdida de apetito en nuestros mayores es algo más común de lo que nos pensamos y se calcula que afecta a más de 8 millones de personas mayores en nuestro país.

Entre las causas que desencadenan la hiporexia encontramos diversidad de factores. Desde los puramente fisiológicos, como podría ser que con el aumento de la edad se necesita comer menos porque se necesita menos energía, cambios en el gusto y en el olfato que hacen que los alimentos no apetezcan o el hecho de sentirse saciado enseguida cuando se acaba de empezar a comer. Hasta factores no tan fisiológicos, pero sí muy comunes, como pueden ser la toma de ciertos medicamentos, la presencia de enfermedades agudas o crónicas, la dificultad de tragar determinados alimentos o líquidos o la dificultad para masticar.

Uno de los problemas asociados a la hiporexia es la malnutrición y la desnutrición, que pueden tener como consecuencias; pérdida de masa grasa y por lo tanto disminución del peso, pérdida de masa muscular y su consiguiente debilidad muscular y cansancio, aumento del riesgo de sufrir caídas y fracturas, debilidad del sistema inmunológico y mayor propensión a tener infecciones.

Si detectas que la persona mayor de la que te ocupas tiene menos apetito y come menos, te recomendamos que lo hables con tu profesional sanitario de confianza, medico, enfermero o farmacéutico, seguro que sabrán orientarte.

Nosotros desde Rincón del Cuidador® queremos darte algunas recomendaciones básicas para prevenir la hiporexia:

  • En la medida de lo posible, intenta no imponer demasiadas restricciones en su dieta (sin sal, sin azúcar,…) para que los alimentos tengan más gusto, sean más apetitosos y aporten más calorías.
  • Procura que siempre coma acompañado.
  • Haz comidas poco abundantes, calórica y proteicamente ricas, con raciones pequeñas pero frecuentes: debería comer cinco veces al día.
  • Elabora comidas con poca grasa para que la digestión sea más ligera.
  • No añadas agua o caldo a los alimentos.
  • Sirve los alimentos tibios y con presentaciones atractivas, para que sean apetecibles.
  • Emplear especias o condimentos que aumenten el gusto.
  • Evita los alimentos que producen gases como las legumbres o las bebidas con gas y aumentan la sensación de hinchazón.
  • Cuida la higiene de la boca de la persona de la que te ocupas, para así poder mejorar la capacidad de detectar sabores.

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