Entrevista a Raúl Davila

La auto-superación tras sufrir un ICTUS

Hace unos días Raúl Davila nos contaba como su vida cambió radicalmente tras sufrir un ICTUS. Hoy seguimos conociendo un poco más a Raúl y escuchando su historia de auto-superación.

RdC.- Saber vivir con un ICTUS y recuperar cosas tan cotidianas y habituales como son darse una ducha, ir a un cajero automático, mandar un mensaje de WhatApps o leer un periódico son pequeñas conquistas en las que nuestro entorno y nuestra red de apoyo son muy importantes.

RD. Sí además, en esos momentos tu entorno cercano evoluciona, por ejemplo, aquellos que siguen creyendo en ti y son inquietos son los que se “buscan la vida”, los que piensan en cómo encontrar asociaciones que les ayuden, que les aconsejen por donde avanzar, a qué tipo de especialistas acudir, en definitiva, se mueven para conseguir averiguar lo que el sistema tradicional no les cuenta desde que nos dan el alta.

RdC.- La parte de estimulación post-ICTUS es quizás una de las partes más importantes a nivel cerebral, el cerebro vuelve a establecer conexiones y se generan neuronas nuevas. ¿Cómo viviste este periodo?

RD. Esta parte es muy complicada y la más importante, porque los primeros momentos de un ICTUS requieren de todos los estímulos habidos y por haber que activen el cerebro del afectado. Esta estimulación se debe hacer cuanto antes y correctamente.

Si tu entorno hace esto de modo correcto, el paciente percibe pequeñas mejorías que le alientan a seguir y pasar a la segunda fase: marcarse pequeños objetivos, esta vez más reales. Es aquí donde empiezas a demostrar tu capacidad de resiliencia.

RdC.- ¿En qué consistía tu rehabilitación?

RD. Tuve que trabajar las secuelas post-ictus que no en todos los pacientes son las mismas, en mi caso fueron:

  • Cognitivas: me molestaban los ruidos, que hablasen varias personas a la vez, los niños, necesitaba descansar más a menudo.
  • La desinhibición fue casi absoluta, lo que me convirtió durante un periodo en una persona socialmente incorrecta porque, al igual que un niño, tendía a decir lo que pensaba sin filtrar lo adecuado o no del comentario. Esto en concreto me ha traído muchos problemas, sobre todo en el mundo laboral.
  • El pragmatismo de pensamientos: el mañana da igual, llevado a las máximas consecuencias e independientemente de tu situación familiar: soltero/casado, con hijos/sin hijos. No piensas en ellos. Solo en ti y en el hoy. No hay futuro ni previsión para el mismo.

RdC.- Que apoyos tuviste en esa parte del camino

RD. A nivel personal mi familia y mi círculo cercano, a nivel profesional el trabajo de tres profesionales de la salud fue muy importante:

José Luis Fernández Sastre, psiquiatra. Sabía con antelación que cosas podían pasar y me preparaba el terreno para superarlas.

Pablo Blanco, fisioterapeuta. Se convirtió en ese amigo que ve claramente tu potencial y te anima siempre a conseguirlo.

Laura Pérez, neuro-psicóloga. Me invitó a bajar de las nubes y enfrentarme a mi realidad, por dura que fuera, para empezar a dar pasos de otra forma en mi nueva vida.

RdC.- La actitud resiliente que adoptaste para recuperarte ha tenido mucho que ver con lo que eres hoy en día ¿Nos cuentas que es eso de tu “Manual de resiliencia”?

RD. Invertí dos años y medio en los que aprendí a tener paciencia, a reinventarme, a aceptar y a ser resiliente. Todas estas cosas que os estoy contando, como os imaginareis, me han afectado directamente tanto en el ámbito familiar y personal, como en el profesional. En ninguno de esos ámbitos he vuelto a ser el mismo. Por el camino se han perdido muchas cosas, pero creo que mi forma de afrontar la situación ha permitido que poco a poco haya conseguido reinventarme y ser resiliente, el manual de resiliencia es un libro que quiero sacar en los próximos dos años para que seamos conscientes de que “Si tú crees que puedes, puede que puedas”.

Cuéntanos ahora tú lector, tras leer a Raúl ¿Crees que puedes, crees que tu familiar puede?

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