pensamientos disfuncionales

Pensamientos disfuncionales

Ser cuidador es una tarea muy gratificante, pero al mismo tiempo dura, que conlleva una gran dedicación.

Desde El Rincón del Cuidador, creemos que, para poder cuidar bien, es muy importante cuidarse a uno mismo, tanto emocionalmente como físicamente.

En gran medida, esta sobre carga que podáis sufrir, los cuidadores, viene ocasionada por la cantidad de tareas asociadas al cuidado. Se acentúa en aquellas situaciones en las que el paciente o familiar es dependiente y sufre pérdidas de orina. Situación que conlleva cambio de absorbente, sábanas mojadas, el sofá, la silla de ruedas, la butaca, etc.

¿Has oída hablar de los pensamientos disfuncionales?

Los pensamientos disfuncionales son el resultado o producto de un procesamiento distorsionado de la realidad. Esta realidad distorsionada acaba originando una serie de pensamientos que no aportan beneficios, y que nos acaba alejando de la realidad.

Cuando como cuidador estamos sujetos a tanta sobre carga, podría darse el caso que empecemos a generar, sin querer, pensamientos disfuncionales.

¿Cuáles son las características de un pensamiento disfuncional?

A pesar de ser pensamientos erróneos e irracionales porque no se basan en la realidad, nosotros nos los creemos. Tienden a ser pensamientos espontáneos, involuntarios y muy difíciles de controlar.
Como consecuencia, son pensamientos que no nos aportan nada bueno y nos generan un malestar innecesario.

¿Cómo se puede tratar?

Hay distintas terapias para tratar la gestión de los pensamientos disfuncionales.

Una de ellas, es la terapia psicológica, concretamente la terapia cognitiva. No podemos dejar de pensar, pero si que podemos aprender a pensar de otra manera. Los pensamientos son el resultado del aprendizaje y ahí es donde podemos trabajar el desaprender para aprender de nuevo a pensar diferente.

Es un trabajo que requiere de mucha práctica y perseverancia porque los resultados no son inmediatos. Te animamos a que insistías una y otra vez.

De este modo, no es aconsejable luchar contra estos pensamientos disfuncionales sino gestionarlos para transformarlos y que se ajusten a la realidad. No nos hemos de sentir mal por tener pensamientos disfuncionales, todo lo contrario, aceptar que, en un momento dado, podemos tenerlos, ser conscientes de ello y a continuación realizar una actividad que nos aleje de esos pensamientos.

Transformando estos pensamientos disfuncionales en pensamientos ajustados a la realidad conseguiremos un mayor bienestar emocional y por lo tanto en alguna medida también físico.

Para analizar los pensamientos disfuncionales, te puede ayudar hacerte preguntas del tipo:

  1. ¿Cuál es la evidencia? Antes de asumir que un pensamiento determinado es verdadero por el simple hecho de haberlo pensado, intenta analizarlo de manera objetiva, examinando la evidencia existente a favor y en contra.
  2. ¿Qué puntos de vista alternativos existen? Trata de encontrar formas diferentes (más probables y creíbles y menos dañinas) de ver la situación. Piensa en cómo vería las cosas otra persona (por ejemplo, alguien de tu entorno a quien quieras o admires), en cómo las verás tú cuando transcurra un tiempo, en cómo valorarías la situación sino te fijases tanto en los aspectos negativos, en cómo cambiaría la perspectiva si te vieses a ti mism@ como una persona con mayor capacidad de afrontar los problemas.
  3. ¿De qué me sirve tener ese pensamiento? Analiza qué aporta a tu vida ese pensamiento, si te sirve para ser una persona más eficiente, agradable, feliz, llevarte mejor con los demás, etc, o, todo lo contrario.

Desde el Rincón del Cuidador, queremos ser tu guía y darte información relevante para ti en cada momento del cuidado del paciente.

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