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Cómo lidiar con los gritos y llantos en personas con demencia

Es muy común que los pacientes con enfermedad de Alzheimer u otras demencias experimenten episodios repentinos de llantos y gritos sin razón aparente. Es una situación que puede sorprenderte y puede que no sepas cómo reaccionar. Esta realidad es muy angustiante tanto para la persona que los sufre como para su familia, y es frustrante para el cuidador.

Las personas con demencia, sobre todo aquellos que transitan un estadio avanzado, poseen una gran vulnerabilidad biológica, social y personal. Sus cuidados representan un importante desafío por la complejidad y fragilidad del dependiente. El deterioro severo del lenguaje, la pérdida de la movilidad, las alteraciones de la alimentación, los problemas de reconocimiento y de expresión verbal de las propias sensaciones son características de las fases avanzadas de la demencia que contribuyen con estos comportamientos de llantos y gritos.

 

¿Cuáles es la causa de los llantos y gritos?

Las personas con demencia suelen presentar cambios bruscos en su estado de ánimo. Algunas de las posibles razones por las que esta persona muestra este tipo de comportamientos son:

  • Físicas: dolor, inquietud, hambre o necesidad de ir el baño
  • Externas: entorno ruidoso o cambio de rutina
  • Psicológicas: soledad, aburrimiento, ansiedad, depresión y delirios

Tanto los llantos como los gritos pueden desencadenarse por una angustia a causa de sentimientos de pérdida. En otras ocasiones, llorar parece ser menos una respuesta triste y más un comportamiento habitual.

Los llantos y gritos son también comunes en demencias vasculares, frontotemporales y con cuerpos de Lewy; incluso estos comportamientos pueden aumentar al anochecer, producto del síndrome de la puesta del sol, en el que ciertas emociones se intensifican. Por último, el síndrome pseudobulbar (presencia de expresión emocional exagerada o inapropiada en relación con el contexto), puede desencadenar un llanto excesivo, así como una alegría desenfrenada.

 

Cómo podemos ayudar ante esta situación

Lo primero que debes hacer es mantener la calma. Seguramente cuando la persona con demencia grite o llore es posible que no exista ninguna razón, al menos que se pueda determinar en un simple vistazo. Ten en cuenta estas consideraciones para asegurarte de que estás haciendo lo posible para ayudar a esa persona:

  • Trata de encontrar la causa. Puede ser un dolor, miedo, ansiedad… Observa la situación e intenta hallar si algo sucedió que pudo haber desencadenado el ataque de llantos y gritos. Puede servirte en situaciones futuras.
  • ¿Tiene ansiedad o depresión? Tanto gritar como llorar pueden ser síntomas de estos trastornos.
  • Verifica si no siente dolor ni molestias, o si tiene una necesidad como ir al baño, tomar agua o bajar el volumen de la televisión.
  • Solicita al médico que revise la lista de medicamentos. A veces, un fármaco (o combinación) pueden generar desorientación y angustia.
  • No te des por vencido. Casi siempre los comportamientos desafiantes en la demencia son comunes y hay que manejarlos como buenamente sea posible.
  • Trata de distraerlo. Como en ese momento no se puede razonar, entonces intenta distraerlo de la situación y ofrecerle algo que tu sepas que le gusta (un refresco, salir a tomar aire…).

 

Si la situación de llantos y gritos se extiende en el tiempo y las causas no son originadas por algún problema específico, entonces puedes probar algunas de estas estrategias:

  • Música: Hazle escuchar su música favorita.
  • Mascotas: Llevarle de visita un perro puede brindarle cariño.
  • Interacción con niños: los niños puede atraer su atención.
  • Paseo: El aire fresco puede ser beneficioso y distractivo.
  • Contacto: Intenta sostener su mano, tocar su hombro, cepillar su cabello… son gestos que transmiten amor y preocupación por el prójimo.

 

Por último, los comportamientos de las personas con demencia son, en muchas ocasiones, una incógnita. No te frustres si, en ocasiones, no los puedes manejar. Lo importante es que no te rindas, que trates de observar qué es lo que ocurre, y lo esencial, no caigas en el estrés y el cansancio. Si es necesario tómate un descanso. Tu bienestar ayudará también al de la persona a la que cuidas.

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