Cómo trabajar la aceptación y la autoestima del cuidador

Continuamos con nuestra serie de artículos sobre inteligencia emocional y, después de tratar temas como la rabia o la tristeza, hoy queremos hablarte sobre la autoestima y aceptación de uno mismo desde el punto de vista del cuidador.

El oficio de cuidador es sin duda gratificante pero puede resultar duro al mismo tiempo. Ya sea por las circunstancias que nos rodean, por la actitud de la persona dependiente o por nuestra propia percepción. El día a día de un cuidador puede acabar afectando a la autoestima si no sabemos gestionar nuestras emociones de forma correcta.

La autoestima es la creencia que tenemos sobre nosotros mismos y se forma por todas esas cualidades, capacidades y características que nos atribuimos.

“La autoestima es la valoración que hacemos sobre nosotros mismos”

Esta autovaloración cobra una importancia vital en nuestras vidas, ya que de ella dependerá nuestro potencial personal. Si nos creemos capaces y útiles será mucho más fácil alcanzar nuestras metas que si creemos que no somos capaces de hacerlo.

Tal y cómo afirma Nathaniel Branden en su libro “Los seis pilares de la autoestima”, esta concepción propia se basa en la confianza y el respeto en uno mismo. Para lo que necesitamos una actitud positiva y la capacidad de reafirmar nuestra valía personal ante las adversidades que se nos puedan presentar.

“Esta concepción de nosotros mismos depende fuertemente de la confianza y respeto que nos tengamos”

Así, un cuidador puede fácilmente verse expuesto a juicios, ya sean personales o de terceros, sobre el desempeño de sus labores o su toma de decisiones que podrán afectar a nuestra autoestima. De nosotros dependerá la capacidad de mantenerla protegida, ya que una autoestima baja nos impedirá realizar nuestras tareas diarias con confianza y seguridad. Pero ¿cómo podemos mantener nuestra autoestima en buen estado día tras día? A continuación enumeramos las prácticas más recomendadas para ello.

Desarrollar un pensamiento positivo

Es importante mantener una actitud y pensamiento positivo para trabajar nuestra autoestima. Saber “reciclar” emociones como la culpa y actitudes como la lamentación, aumentan la sensación de bienestar. Para ello, sustituiremos pensamientos como “no se encuentra bien porque no lo he cuidado como debería” por un “me estoy esforzando en su cuidado y lo estoy haciendo bien”. Al fin y al cabo somos lo que creemos y el resultado de nuestro trabajo dependerá, en gran medida, del estado de nuestra autoestima.

No generalizar

Es normal cometer errores y pasar por experiencias negativas, pero es muy importante no generalizar a partir de estos sucesos. Un error no significa que nos vayamos a equivocar siempre, más bien querrá decir que hemos aprendido lo necesario para no volver a tropezar con la misma piedra.

Toma conciencia de tus éxitos

Otro punto importante que deberemos trabajar será el reconocimiento propio. Piensa en todo lo que has logrado gracias a tu trabajo y en cómo estás ayudando a la persona dependiente en su día a día. Reflexiona sobre tus mayores éxitos, prémialos y tenlos en cuenta para establecer tus futuros objetivos.

Acéptate a ti mismo/a

Conócete, analiza tus cualidades y defectos, asúmelos y ante todo acéptate tal y cómo eres. Eres un ser humano valioso e importante que se merece una vida plena. Aceptarte es el mayor regalo que podrás hacerle a tu autoestima, y por lo tanto, a ti mismo y a la persona dependiente de la que cuidas.

Evita comparaciones

De poco sirve compararnos constantemente con otras personas. Cada persona es única y debe ser tratada como tal. No compares la evolución de la persona dependiente de la que te ocupas con la de otro, al fin y al cabo son sujetos diferentes cuyo progreso es totalmente independiente.

Confía en ti mismo/a

La duda o la inseguridad pueden convertirse en el mayor enemigo del cuidador. Es esencial confiar en ti mismo y valorar tu propio potencial. Solo así podrás exprimir al máximo tus cualidades y habilidades para ser el gran cuidador que eres.

Recuerda que todos estos consejos puedes aplicarlos tanto para trabajar tu propia autoestima como para ayudar a la persona dependiente de la que cuidas a mantenerse en un buen estado de ánimo.

¿Te ha sido útil el post? Esperamos que así sea, que te ayude a mantener tu autoestima y la de la persona dependiente en buen estado, porque una buena autoestima es sinónimo de una vida más alegre y plena.