Actuar ante las demencias seniles

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La relación entre médico y paciente es uno de los vínculos más necesarios y especiales que podemos establecer en momentos de enfermedad, dolencias y dudas sobre tratamientos, aunque en ocasiones, ya sea por estrés, por comodidad o simplemente por falta de información sobre la ayuda que nos puede ofrecer, eludimos acudir a su consulta para que nos sirva de apoyo en nuestro día a día.

Es el caso en el que nos encontramos al cuidado de algún familiar que padezca demencia senil: por no incomodarlo con idas y venidas a la consulta o por pensar que estando en manos de un cuidador profesional ya resultan atendidas todas sus afecciones, evitamos acudir al médico para que le haga seguimiento.

Este hecho es un error ya que, a pesar de que la labor del cuidador profesional es inestimable e igualmente necesaria, sólo un médico colegiado puede asegurarnos al 100% las vías y los métodos a seguir en el tratamiento de demencias.

La información sobre demencias seniles: siempre contrastada

Debido a su alta formación y estudios al respecto, solo el médico nos debe guiar con exactitud sobre cómo actuar ante pacientes con demencias seniles.

Es común que en una sociedad cada vez más digitalizada, ante posibles dudas acudamos a internet para conocer cómo tratar ciertas situaciones, cómo sobrellevar episodios de demencia, etc. Y aunque páginas como en la que te encuentras puedes encontrar información práctica y un espacio para compartir inquietudes y dudas, siempre debes contrastar cualquier idea con la opinión médica profesional.

Por otra parte, informando adecuadamente a tu médico sobre el avance de la enfermedad y los episodios que puedan tener lugar, tendrá un seguimiento exhaustivo que le valdrá para una mejor toma de decisión sobre cómo sobrellevar cualquier situación y cómo mejorar la calidad de vida tanto del paciente como la tuya como cuidador.

Una profesión donde prima el respeto al paciente

Uno de los temores por los cuales no se acude más a menudo a la consulta médica es porque se tiene la falsa concepción de que el médico no va a tener un trato igual de cercano que lo pueda tener el cuidador profesional en su día a día.

Si bien es cierto que la principal cualidad que debe tener todo cuidador es la empatía y llevar una relación cercana con la persona a la que cuida, los médicos en su desempeño no sólo aplican lo aprendido mediante lecciones y apuntes: el trato en el día a día con sus pacientes les “obliga” a tener en cuenta la psicología, la ética y otros factores que no aparecen en los libros de estudio.

El estrés asociado a cambios de rutina, cambios vitales como la menopausia, el traslado a una residencia de ancianos son sólo tres ejemplos de campos delicados en los que un médico debe desenvolverse con soltura, y para lo que su consulta deja de ser un espacio sanitario para convertirse en un espacio personal.

Cualidades que convierten en sagradas las consultas médicas

Por todo lo descrito, a la hora de tratar las demencias seniles en pacientes un médico no debe seguir simplemente unas pautas generales. Lo que se busca de estos profesionales que también son héroes del día a día son cualidades como:

Capacidad de diferenciación: cada paciente y cada caso son únicos

  • Confidencialidad: el paciente debe sentirse capaz de hablar con comodidad sobre su caso particular
  • Empatía: un paciente no es un número, es una persona con sus propias circunstancias personales que atender
  • Optimismo: ni la frialdad ni el trato protocolario tienen cabida en casos en los que se necesita la cercanía de un profesional que nos atienda personalmente. Una actitud positiva ayuda a afrontar cualquier dolencia con fuerza y superación.

Y tú, cuidador, ¿acudes a tu médico en caso de dudas?, ¿lleva un seguimiento profesional de tu ser querido? Nunca te olvides que no estás solo en la tarea cuidadora y que toda ayuda profesional y humana con la que puedas contar te servirá para ofrecer en el día a día lo mejor de ti.

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Hola, soy cuidadora de mi madre desde hace 6 meses cuando padeció un ictus hemorrágico. Hasta el día en que ocurió el evento mi madre se encontraba activa y ejerciendo su profesión como profesora universitaria. Luego de eso todo cambio, pues además de su dependencia física, ha quedado con un deterioro que parece una especie de demencia vascular. Ella recuerda muchas cosas importantes, pero se torna ansiosa, repetitiva, es difícil tratar con ella porque se disgusta con facilidad, se siente insegura, a pesar de tener cuidados de sus hijos, nietas y esposo. Es difícil dar los medicamentos, asearla y trasladarla incluso dentro de la casa. En ocasiones dice que no está en su casa y también confunde los parentescos, pero luego está bien. Estamos muy desorientados, no tenemos una guía que nos permita saber lo que se debe hacer. Es casi un ensayo y error la manera como aprendemos y eso a mi en particular me da mucha incertidumbre. El neurocirujano que la atendió al ocurrir el ictus nos ha dicho que está de alta pues ya el hematoma se ha absorbido. Nos remitió a un psiquiatra, ha colocado pastillas (tegretol, memantina, trittico) pero no vemos que haya mejoría en sus comportamientos, se queja de estar siempre mareada, que todo le duele. Me gustaría saber si hay otra persona que ha pasado por lo mismo, si lo superan o esto tiende a empeorar, mi madre tiene 75 años. Quisiera sobre todo orientación de la forma en que debo tratarla, si le complazco todo, cómo le exijo que debe asearse, tomar los medicamentos sin que se moleste, cómo le explico que esta es su casa y no crea que le estoy mintiendo, ojalá pueda recibir mayor información. Saludos.

Hola Carmen,

Primero de todo es importante que, si creéis que la medicación no está surgiendo efecto, acudáis al médico que le recetó la medicación para explicarle vuestras dudas y que cambie las pastillas si es necesario. El mismo médico os puede aconsejar sobre cómo tratar a tu madre según su estado. Debéis comprender que ha habido un cambio muy radical y estresante para ella, y debe ir adaptándose a su nueva situación poco a poco.

Saludos desde El Rincón del Cuidador

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