Síntomas y tratamiento

Depresión en ancianos

En esta ocasión desde el Rincón del Cuidador® queremos hablarte del envejecimiento y de cómo afecta a la psicología de nuestros mayores, dando lugar a veces a sufrir enfermedades como cuadros depresivos o estados de ansiedad.

La tercera edad es un grupo de riesgo susceptible de padecer enfermedades, como por ejemplo enfermedades musculo-esqueléticas (artrosis, artritis, osteoporosis), neurológicas (Alzheimer, demencia senil), o enfermedades endocrinas como la diabetes.

El envejecimiento conlleva una serie de transformaciones biológicas, mentales, físicas y psicológicas que provocan una disminución de la capacidad de adaptación al entorno. Esto hace que la persona que nota que envejece se sienta más vulnerable y frágil. Hasta aquí todo es normal, es meramente un proceso adaptativo, por el que todos tendremos que pasar.

¿Cómo puedo saber si mi familiar sufre un estado depresivo o de ansiedad?

El problema comienza cuando nuestros mayores no envejecen de manera adaptada, y , además de verse obligados a adaptarse , empiezan a tener síntomas de alteraciones psicológicas, como pueden ser; miedo a un futuro que ellos podrían valorar como incierto, miedo a estar enfermos, a volverse dependientes… Pueden también comenzar a realizarse preguntas del tipo, ¿qué sería de mi si me ocurriera esto, o aquello? ¿Sería una carga para mis hijos y familiares? Y automáticamente podrían comenzar a sentirse desesperanzados, abatidos y angustiados por una vida que ellos creen que ya no podrían llevar.

Esto podría servirnos de alarma, ya que aquí es donde puede estar germinando un cuadro depresivo o de ansiedad. Algunos síntomas que pueden hacernos sospechar que nuestros mayores tienen algún tipo de alteración psicológica, que deberá ser diagnosticada por un médico, son estos:

  • Pérdida de interés en actividades que antes le gustaban.
  • Sentimiento de estar insatisfecho/a con la vida que tiene.
  • Pérdida de energía.
  • Preocupación sobre problemas de salud.
  • Dificultad para concentrarse y tomar decisiones.
  • Cambios en el patrón de alimentación.
  • Alteraciones en el sueño y en los periodos de descanso.

A veces, ellos no verbalizarán estos pensamientos ni nos harán partícipes de sus sentimientos, por lo que conviene que estemos atentos a los puntos señalados, ya que tal y como mencionábamos anteriormente, pueden ser indicadores que podrían alertarnos para saber si nuestros mayores están comenzando un cuadro depresivo o de ansiedad.

¿Qué hago si mi familiar tiene estos síntomas?

Si sospechas que tu familiar mayor puede tener alguna alteración psicológica, lo mejor es que acudas a su médico con él y te dejes asesorar; una depresión no es un cuadro de abatimiento pasajero, es algo más serio que no remitirá por sí mismo.

En el caso de la ansiedad, se trata de un miedo injustificado y exacerbado, que provoca que nuestro sistema de alerta se dispare. Conviene igualmente contar con el consejo de un profesional de la salud.

¿Cómo se tratan estas patologías?

El tratamiento de estas patologías dependerá del criterio médico, y pueden variar desde farmacología, psicoterapia, etc. Nunca intentes solucionarlo con automedicación, sino que siempre recurras al médico quien mejor os podrá recomendar en ese sentido.

¿Y yo qué puedo hacer para ayudarle?

Quererle, respetarle y escucharle mucho, eso siempre ayuda.

Tómate tu tiempo para estar con él/ella.

Intenta entenderle, empatiza, hazle sentirse arropado/a.

¿Has hablado con tus mayores cercanos? ¿Sabes cómo se sienten? ¿Están abatidos, tristes o tienen miedo? Pregúntales .

Desde el Rincón del Cuidador® te animamos a que establezcas una comunicación sana, natural sin miedo, y cómo siempre si nos lo quieres contar estaremos encantados de escuchar y compartir tu historia.