Fases del Cuidado V

La Aceptación

Llevamos varios meses caminando emocionalmente contigo. Iniciábamos una serie de post en noviembre, “fases del cuidado y sus emociones asociadas” que tenían como objetivo dotarte de herramientas de inteligencia emocional para que, transitar esta etapa junto a la persona dependiente de la que te ocupas, fuera más sencillo.

  • Hemos querido estar a tu lado en el momento, en el que la realidad de asumir que tu familiar tenía una enfermedad degenerativa, era tan dura, que la negación era una anestesia para tu dolor.
  • Permitirnos estar junto a ti en el momento en el que asumías el rol de cuidador ha sido todo un placer.
  • Compartir la motivación que tenías buscando información y hacernos participes de tu alegría nos ha resultado muy grato.
  • Aumentar tu auto escucha emocional para gestionar pérdidas y poner límites nos ha permitido sentirnos más cerca de tu realidad.

¿Lo hemos conseguido? ¿Te hemos reconfortado? ¿Te has sentido acompañado? ¿Te hemos ayudado a que la última etapa, el proceso de aceptación, sea más sencilla?

Queremos recordarte que aceptar no quiere decir resignarse o dejar de luchar.

Aceptar es autoescucha (física y emocional) para aprender dónde están nuestros límites. Si no lo has aprendido previamente, el enfado puede ser buen mensajero que te permita volver a escucharte y reajustar.

Aceptar es elegir dónde ponemos el foco, por ejemplo, en el bienestar que le generas y la confianza que siente la persona de la que te ocupas o lo bien que te sientes tú por ser el arquitecto de esta gran obra.

Aceptar es saber motivarnos. Eres solo un ser humano, te cansas, te desmotivas, es normal. ¿Recuerdas a que olía, a qué sabía, que forma tenía tu alegría? Rodéate de estos estímulos y la alegría –que es uno de los componentes fundamentales de la motivación- volverá a ti.

Para nosotros, volver a ti es siempre sinónimo de alegría.