Cuidados en las alteraciones neurodegenerativas

Quizás tu trabajo como cuidador consista en atender a una persona con una enfermedad neurodegenerativa. Estas enfermedades engloban a un grupo variado de patologías. Estas se caracterizan por la pérdida progresiva de neuronas en áreas concretas del cerebro. La consecuencia es que afecta al correcto funcionamiento del sistema nervioso. Hay descritas más de 100 enfermedades neurodegenerativas. Algunas de las más conocidas son la enfermedad de Parkinson, el Alzheimer, ELA o la esclerosis múltiple, por citarte algunos ejemplos.

Un buen cuidado se basa en cubrir necesidades cuando la persona no puede hacerlo.

Como cuidador que te ocupas de una persona diagnosticada de alguna de estas patologías, tu rol va a depender de:

• Qué tipo de enfermedad tiene la persona de la que te ocupas.

• Cómo de avanzado está el proceso.

La pauta básica para practicar un buen cuidado es siempre atender las necesidades que tiene la persona en cada momento. Por lo que los actos del cuidado engloban aspectos tan variados como:

• Organizar el espacio en el que vive la persona: Retirar objetos que puedan entorpecer la deambulación. Tener el espacio bien colocado, una correcta iluminación o buena ventilación. Son pautas que dan mucha seguridad y generan sensación de confort.

• Aseo e higiene: Si la persona de la cual te ocupas tiene cierto grado de autonomía motívala. Si necesita ayuda para la higiene, quizás te sea útil leer los artículos en los que te explicábamos los protocolos de higiene parcial e higiene completa.

• Cuida su alimentación y supervisa que tiene una dieta variada: Si la persona a la que cuidas no puede cocinar. Tu labor consistirá en prepararle la comida y adaptarla a su grado de deglución. Recuerda que no es extraño encontrar problemas de masticación o deglución asociados a este tipo de enfermedades.

• Cuida la comunicación: Asegúrate que no hay distractores cuando hables (televisión o radio encendidas). Utiliza frases cortas con mensajes claros, dale tiempo para que responda y empatiza con la persona de la te ocupas.

• Establece rutinas y mantén horarios: Este aspecto te ayudará a ti como cuidador. Aún y así, será importante para ubicar en el espacio y en el tiempo a la persona que requiere de tus cuidados.

Como ya sabes cada persona es un mundo… Y la maestría del cuidado reside en saber atender a cada persona de modo individualizado. Según vaya evolucionando la enfermedad, tendrás que ir adaptando tus cuidados a las necesidades que se vayan presentando.

Dicho esto, cuéntanos cómo es tu realidad de cuidador. Y si ha variado a lo largo del proceso del cuidado.