¿Qué significa ser cuidador hoy en día?

Cuidar de tus padres

Llevar un día a día ajetreado se ha convertido hoy por hoy en casi un estilo de vida. Cuando nos toca convertirnos en cuidadores, la carga de trabajo crece todavía más y nos puede crear mucho estrés. Es lo que se conoce como estrés del cuidador.

El estrés es una respuesta natural de nuestro organismo y, al contrario de lo que se pueda pensar, en pequeñas dosis es bueno: nos hace estar tensionados y nos activa para que el día nos dé más de sí. Lo que debemos hacer es controlarlo para mantenerlo en esta fase.

Desde el Rincón del Cuidador ®, queremos ayudarte y aconsejarte para que puedas sobrellevar mejor tu tarea de cuidador. Por ello, es clave que sepas cómo manejarlo el estrés y utilizarlo en tu beneficio. ¡Hay que ver el lado positivo de las cosas!

¿Cómo puedo hacer frente al estrés del cuidador?

La herramienta más poderosa que existe para hacer frente al estrés es una buena organización y gestión de tus prioridades. Muchas veces acabamos estresados porque tenemos tantas cosas en la cabeza que vamos haciéndolas desordenadamente y, de repente, nos damos cuenta de que se nos ha pasado la mañana y, lo más urgente ¡está sin hacer!

Así que, antes de empezar tu día de hoy, tómate 5 minutos para hacer tu planning con estos pequeños consejos que te van a traer muchas alegrías.
Primero lo importante y urgente: Al empezar el día lo primero que tienes que hacer, es pensar: “de todas las cosas que tengo que hacer, ¿cuáles son necesarias que haga hoy?”. Apunta en un papel todas las tareas y clasifícalas en una tabla según el criterio: importante y urgente. Las que cumplen estos dos calificativos son las que tendrás que hacer primero. Después piensa en las tareas que tendrías que hacer esta semana y ponlas debajo. Al final del día, deberías haber podido acabar con todas las urgentes y alguna de las otras, pero si no llegas a las segundas, no te agobies: mañana será otro día.

A la hora de poner en práctica el planning, haz cuanto antes la labor urgente en la que necesites invertir más esfuerzo. ¿Sabes por qué? Porque cuando la acabes, te sentirás liberado/a y motivado/a. ¡Ya te habrás quitado lo más duro del día! Esto, además, te inyectará energía y positividad, con lo que seguro que el día te da más de sí.

Las grandes tareas, poco a poco: puede que la fuente de tu estrés sea que tienes una gran tarea por hacer e implica tanto tiempo y tantas cosas distintas que no sabes ni por dónde empezar. Por ejemplo, una podría ser “vender una propiedad de tu padre.” Para ello debes analizar bien el proyecto: todos se pueden dividir en partes y estas partes, en pequeñas tareas. En el caso, vender la propiedad, una de las tareas puede ser contactar con una inmobiliaria, otra poner un anuncio, después concertar una cita, luego limpiar la casa poco a poco, y así hasta la consecución del objetivo. ¿A que parece más fácil? Tómate tu tiempo para identificar las partes y tareas y hazlas poco a poco.

Habla con tu familia e intenta delegar: hablar de cómo nos sentimos ya es un remedio en sí para aliviar el estrés. Otra cosa que puedes hacer es intentar delegar en tus hijos o tu pareja las cosas más sencillas, por ejemplo: tú les das la lista de la compra y ellos te la traen a casa; o, si no también puedes hacer un pedido por Internet y que te lo traigan a casa.

Infórmate bien de los protocolos y cuidados que necesita tu familiar: si te informas bien sobre la dolencia de la persona a la que cuidas, seguro que encuentras muchos trucos y prácticas para llevar a cabo tus tareas mejor y con menos esfuerzo. Lo harás en menos tiempo y te costará la mitad. Si lo ves necesario, habla con tu médico o farmacéutico. Ellos te guiarán. En el rincón del cuidador ® también encontrarás trucos y consejos.

Come bien y cuida tu salud: cuando tienes mucho trabajo por delante, debes contar con la vitalidad suficiente para poder llevarlo a cabo. Gran parte de esta energía procede de tu alimentación. Además, el estrés tiende a bajar nuestras defensas, con lo que debes cuidarte al máximo. Intenta comer siempre a las mismas horas, vigila las grasas e intenta llevar una alimentación equilibrada. Hacer algo de ejercicio también es muy recomendable. Aunque sea un pequeño paseo al día tu cuerpo te lo agradecerá.
Guárdate un hueco para tiempo libre: sentir que no tenemos tiempo libre para hacer lo que nos gusta también nos genera estrés y frustración. Es imprescindible que, aunque tengas una agenda apretada, te guardes al menos media hora al día para hacer algo que te llene. Te subirá la autoestima y te dará fuerzas para el día siguiente.

Planea antes de irte a dormir tu día siguiente: ¿eres de los que cuando se va a la cama, no para de pensar “y mañana tengo que hacer esto y esto y esto” y no puedes dormir? Un truco es, en lugar de hacerte el planning a primera hora del día, hacértelo justo un rato antes de ir a dormir: tendrás claro qué tienes que hacer al día siguiente y estarás mucho más relajado/a. Dormirás mejor.
Esperamos que este post te sea de utilidad para sobrellevar el estrés que te pueda generar tu papel de cuidador.
¿Usas algún otro método para superar el estrés del cuidador?
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