¡Nos cuidamos todos!

Me cuido, te cuidas

A veces el tener que cuidar de todos hace que dejes para lo último la persona más importante: tu.

Hoy, nos centraremos en el cuidado físico y la salud. Solo se trata de pequeñas rutinas que te ayudarán muchísimo en tu día a día:

Haz un poco de ejercicio
Solo con darte un paseo diario de 20 minutos, te notarás mucho más en forma a nivel muscular y cardiovascular. Pero no solo eso: el ir mirando lo que hay por la calle, ver a otras personas o respirar aire fresco, te permitirá desconectar y romper con esa sensación de aislamiento que a veces tenemos como cuidadores; además, liberarás endorfinas, lo que hará que estés mucho más relajada/o y contenta/o. Por último, esta pequeña dosis de ejercicio te cansará un poco y así te dormirás mejor. Al principio puede darte un poco de pereza, pero verás que una vez comiences solo pensarás ¿por qué no habré empezado antes?

Intenta dormir 8 horas diarias
Cuando estamos muy atareados, solemos recurrir al truco de quitar horas de sueño para que el día dé más de sí. En realidad es contraproducente. Si duermes todo lo que necesitas, rendirás mucho mejor al día siguiente en todo lo que hagas. Si no, el cansancio hará que no estes al cien por cien y no aprovecharás realmente el tiempo. Si te ves agotado/a a mediodía, incluso te puedes echar media hora: parece que no es nada, pero te servirá para desconectar, descansar la mente y al despertar te sentirás como nueva/o para seguir.

Vigila tus posturas al hacer esfuerzos
El hecho de levantar a una persona dependiente para trasladarla o acostarla, implica usar mucha fuerza y puede provocar lesiones si no se hace bien. ¡Eso es lo último que queremos! Así que, antes de levantar o mover a un anciano dependiente por primera vez, tómate dos minutos para pensar cómo lo vas a hacer: dependiendo del grado de dependencia, puedes pedir a tu familiar que colabore; por ejemplo, diciéndole que vas a moverle y para qué es. Aquí tienes otras recomendaciones útiles:

  • Separa los pies para tener un mayor punto de apoyo
  • Nunca levantes peso por encima de tu cabeza
  • Cuando te gires, hazlo con todo el cuerpo, no solo con el abdomen
  • No bloquees nunca tu campo de visión
  • Inspira profundamente y flexiona las piernas cuando vayas a levantar peso

Ante la duda, pregunta a tu médico, tu farmacéutico o una enfermera. Si no, sobre todo al principio, puedes solicitar ayudas para cuidadores de personas dependientes que te enseñen cómo tienes que hacerlo.

Cuida tu alimentación
Si llevas una dieta sana y equilibrada, tendrás mucha más energía y estarás en mejor forma física. Empieza cuidando el desayuno: desayunar solo un vaso de leche con galletas no es suficiente. Añade fruta, ya sea en piezas o en zumo, intenta tomar cereales integrales y no te olvides de las proteínas: pechuga de pavo, jamón… ¡Lo que más te guste! En el resto de comidas, intenta hacerlas siempre a la misma hora y procura que haya abundancia de verduras y hortalizas en tus recetas. Por último, haz un pequeño tentempié a media mañana y una pequeña merienda: así no llegarás con tanta hambre a la próxima comida y comerás menos y más despacio.

Como ves, poner en práctica estos consejos es muy sencillo. El hacerlo no solo hará que tu salud mejore, sino que te proporcionará serenidad y calma para hacer las cosas y te convertirá en una persona mucho más resolutiva ante cualquier imprevisto. Además, el estar en buena forma te hará dar lo mejor de ti a la persona a la que cuidas: el mejor regalo que puedes dar a la persona a la que cuidas es contagiarle tu vitalidad y energía.

Ya sabes, si aún no te estás cuidando ¡es hora de empezar!