Una filosofía de vida

Optimismo: el arte de sonreír a la vida

¡Feliz año cuidadores! Desde El Rincón del Cuidador© queremos empezar este 2016 con las pilas bien cargadas, y es por ello por lo que queremos dedicar el primer artículo del año hablándoos de un sentimiento que nunca nos debe faltar como cuidadores: el optimismo.

Cuando se afrontan los cuidados de una persona dependiente, se asumen con entrega, cariño y ganas por devolver, aunque sea una pequeña parte, todo lo que ha hecho por nosotros. Gracias a esta actitud se consigue que no pesen los días y, aunque habrá momentos en los que no podamos evitar ciertas alteraciones, veamos en los cuidados una forma de vida que no tiene por qué romper con nuestros esquemas.

Es por ello por lo que resulta vital intentar en todo momento mantener ese entusiasmo intacto.

Aguarda siempre lo mejor para vivir mejor

Los estudios revelan que todo aquel que mantiene en todo momento una actitud positiva, afronta mejor no sólo los contratiempos, sino que también se encuentra en un estado receptivo que le permite ser creativo y romper con las rutinas, otro hecho muy importante dentro de los cuidados.

Innovando en nuestro día a día e incorporando nuevas actividades no sólo nos evita cualquier síntoma que nos queme, sino que contagia a la persona dependiente de este espíritu positivo, los invita a estar receptivos también y, por tanto, a no crear impedimentos y ser mucho más accesibles.

Aprender gracias al optimismo

Por otra parte hay que pensar en el optimismo como una actitud más que como un estado. Nunca debemos “obligarnos” a sentirnos bien o mal, sino a tener perspectivas sobre qué nos pasa y obtener lo mejor de cada situación sea buena o mala, en eso consiste el optimismo.

No se trata nunca de escapar de la realidad, sino de afrontarla sabiendo que hay una salida a cada situación

Si en algo insistimos desde este blog es que de cada sentimiento se aprende: la tristeza nos puede servir para crecer como personas, para lo que una actitud propia de optimistas en ese momento puede ser el mejor catalizador.

La clave del optimismo por tanto está en la gestión de los sentimientos: no preguntes por el qué y el por qué, sino por el cómo afrontar y cómo superar.

Cuéntanos cuidador, ¿Qué haces para sonreírle a la vida?, ¿Qué proyectos ilusionantes tienes para este nuevo año? ¡Contágianos de tu alegría!