¿Qué me cuentas tristeza?

¿Recuerdas que hace unas semanas desde el Rincón del Cuidador® te hablamos de la tristeza? Hoy volvemos a retomar esta emoción para ahondar un poco más en ella.

Elsa Punset, en su libro Brújula para navegantes emocionales”, de editorial Aguilar, nos cuenta que las emociones son auténticas brújulas, que nos indican qué camino seguir. En tu contexto vital y emocional de cuidar a otra persona, ¿qué crees que te están diciendo tus emociones? ¿Cuál es el mensaje de tu tristeza, hacía que “norte” se orienta tu brújula emocional?

Recuerda: cada vez que sientes una emoción, tienes una oportunidad de escucharte, conocerte y estar contigo

Como te decíamos en el anterior artículo de la tristeza, esta emoción está diseña para decir adiós y gestionar pérdidas. Tus “adioses” como cuidador son varios:

  • Adiós a tu vida anterior en la que no eras cuidador.
  • Adiós a la persona de la que cuidas, que está contigo, pero ya no está como estaba antes.
  • Adiós a la vida que no tendrás con esa persona.

Como verás, en estos adioses se mezclan momentos del pasado, momentos del presente y momentos del futuro, es por eso que la tristeza del cuidador es más intensa. Vamos a analizar esos momentos:

Tu pasado

Si la vida que tenías antes de ser cuidador era muy activa, muy libre e independiente, tendrás que reestructurar tu modo de vida y reacomodar ciertos valores como la libertad o la independencia. La tristeza aquí será una reacción normal que te está permitiendo gestionar la pérdida de este estilo de vida y adaptarte a tu nueva manera de vivir.

 

Tu presente

Si la persona de la que cuidas era una persona importante para ti; tu pareja, tu padre o madre, si era una persona con la que dialogabas a menudo, te daba consejos o se ocupaba de ti; tu tristeza en este caso te está ayudando a despedirte poco a poco de esa persona, que ya no puede asumir el mismo rol que antes.

 

Tu futuro

Si llevas mucho tiempo ejerciendo el rol de cuidador y piensas en tu futuro, es normal que te sientas triste y perdido, ¿seguirás cuidando? ¿Durante cuánto tiempo? ¿Y cuando acabes de cuidar, eso supondrá que la persona de la que cuidas ya no está? Aquí la tristeza tiene una doble función, te está anticipando el duelo o la despedida final y te está permitiendo decir adiós a la vida que tienes ahora para adaptarte a la nueva vida que te espera tras el cuidado en un futuro.

Cómo ves los motivos para tu tristeza son variados y por otro lado son ocasiones estupendas para escucharte, conocerte, acercarte a ti mismo y saber un poco más de ti. En este acercamiento es muy importante que seas curioso y cariñoso contigo mismo y con tu tristeza. Por ejemplo, ¿sabes cómo piensa tu cerebro cuando estás triste? ¿Lo hace rápido o despacio? ¿Sabes cómo se comporta tu cuerpo con la tristeza? ¿Tienes más o menos energía? ¿Cómo te mueves con esta emoción? Reflexionar sobre estas cosas te va a permitir conocer más y mejor tu tristeza y darte cuenta de cuando esta emoción viene a hacerte una visita. Conocer como son nuestros registros corporales y mentales a la hora de interactuar con las emociones, nos ayuda a minimizar impactos emociones y a conocernos mejor.

También es importante que analices que tipo de actitud tienes cuando interaccionas con la tristeza, ¿ofreces resistencias? ¿Te enfadas por estar triste? ¿Te culpas por estar triste? Y sobre todo, ¿sufres por estar triste? Una cosa es sentir tristeza, que es algo normal y adaptativo y otra sufrir. El sufrimiento es una actitud, en la que entran en juego varias emociones y sobre todo patrones mentales. Recuerda que la tristeza es adaptativa, es pasajera y tiene una función, el sufrimiento en cambio, es desadaptativo, no tiene una función específica y se mantiene a lo largo del tiempo.

En el Rincón del Cuidador® nos interesa saber qué haces tú, cuéntanoslo, ¿qué haces cuando la tristeza llama a tu puerta?