Asertividad en los cuidados: dónde está el límite

La comunicación es un factor vital no sólo entre cuidador y dependiente, sino también en el entorno que rodea a ambos. En muchas ocasiones como cuidadores nos vemos “obligados” a desempeñar ciertas tareas porque las circunstancias o personas concretas nos empujan a cumplir con ellas. Esta es una actitud que debemos evitar a toda costa, ya que, tal como hemos insistido en más de una ocasión, la obligación, el sentimiento de culpa y el rechazo jamás deben relacionarse con la labor de los cuidados.

Para que estos conceptos desaparezcan de nuestra órbita, desde el Rincón del Cuidador© os mostramos cómo comunicaros a través de la asertividad, o la importancia de aprender en qué momentos debemos decir “NO”.

En qué consiste la asertividad

La asertividad es el punto intermedio entre la pasividad y la agresividad, y como todo lo que se aleja de los extremos, es el estado perfecto donde se respetan opiniones de terceros pero también se defienden derechos propios como el descanso, la desconexión, el relax etc.

Por qué es importante la asertividad

Plantéate las siguientes preguntas:

  • ¿Debo dedicar 24 horas a los cuidados?
  • ¿Debo suprimir todo mi tiempo de ocio?
  • ¿Debo asumir que es mía y sólo mía la responsabilidad de mantener los cuidados?

Si respondemos que no a todas, somos conscientes de la importancia de NO sentirnos “cuidadores quemados”.

Sin embargo, una mínima duda en alguna de las respuestas requiere que nos planteemos que para poder cuidar adecuadamente, debemos sentirnos bien con nosotros mismos y mantener un estado de optimismo que no es posible si pensamos que tenemos todo en nuestra contra.

Decir NO, no es sinónimo de rotundidad ni de hastío, sino seña de que queremos atender todas las necesidades adecuadamente: las nuestras y las de la persona dependiente.

Cómo aplicar la asertividad en los cuidados

  1. Evita los extremos: ni plena dedicación, ni desatender totalmente.
  2. No establezcas horarios ni rutinas innecesarias: la flexibilidad evita el agotamiento.
  3. Mantén diálogos fluidos con todos los implicados: familia, amigos y todo el entorno deben conocer cómo te sientes y saber detectar por ellos mismos cuándo necesitas ayuda.
  4. Propón alternativas ante el conflicto: si detectas que una negativa puede generar malestar, ten a mano un plan B o una contrapropuesta.
  5. Descubre tus necesidades más inmediatas y cómo poder resolverlas. Conoces las de tu ser querido, ¿Cómo no conocer las tuyas propias?
  6. Huye del conformismo: si algo no te convence es porque hay una razón para creer que no es lo conveniente. No abandones la idea de defender tu opinión.

Y tú cuidador, ¿Eres asertivo?, ¿Cómo consigues llegar a un punto intermedio? ¡Ayúdanos a definir nuestros propios límites!

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