Cualidades de un cuidador: Check list de 5 preguntas para detectarlo

Si os habéis visto en la situación de tener que contar con ayuda profesional a la hora de cuidar de vuestro ser querido, probablemente os habrá costado al comienzo dejarlo en manos de otro cuidador.

Por suerte, la labor profesional de los cuidados es una de esas profesiones que nacen por vocación y que llevan implícitas cualidades como el cariño, la paciencia y la empatía, pero a modo de test que pueda asegurarnos que lo dejamos en la mejor compañía posible (y no de examen a una labor impecable), os traemos una checklist de las cualidades que debe tener un buen cuidador y que os ayude a crear esa confianza y vínculo necesario con el cuidador externo.

¿Se hizo cuidador por vocación o por profesión?

Tal como hemos introducido, hay un grupo de profesiones cuyo desempeño requiere pasión por lo que se hace, vocación por querer realizar la labor diaria que se les encomienda. Al igual que jamás se puede llegar a ser un buen arquitecto si no te gusta la arquitectura, con los cuidados ocurre lo mismo: puedes desempeñar la profesión, pero desconfía de aquél que muestra que es cuidador por ser una salida profesional y no por ser un trabajo gratificante, con sus más y sus menos, pero cuyos resultados le llenen de satisfacción

¿Tiene estudios relacionados con la labor cuidadora?

Ser titulado universitario es un plus, pero no tiene por qué ser un punto excluyente si se carece de estudios superiores. El sentido de esta pregunta es para saber si la persona que va a atender a nuestros mayores muestra interés por aprender cada día de su trabajo, si complementa su formación con cursos, talleres, asistencia a ponencias, etc., que no sólo les ayude a desarrollar mejor su trabajo, sino que deje patente su pasión por ello.

¿Es comunicativo?

La comunicación con la persona dependiente es vital, sin ella difícilmente se pueda llevar a cabo una labor cuidadora adecuada. Nuestros seres queridos no solo deben permanecer limpios y activos, sino que se deben sentir apreciados y no ver a la persona que los cuida como alguien ajenos a ellos y para ello la comunicación entre dependiente y cuidador debe ser fluida y constante. ¿Y cómo sabemos si es comunicativo o no? Una buena pista es que el cuidador que se preocupa por su trabajo en este sentido, nunca se dirigirá a nosotros como un empleador, sino como la persona que quiere que su dependiente se sienta a gusto en todo momento, y por ello no dudará en contarte su evolución, anécdotas, percances, etc., sin necesidad de que se lo demandemos.

¿Tiene experiencia previa o un familiar dependiente?

Al igual que ocurría con los estudios, contar con años de experiencia o no, no es un factor excluyente, pero sí nos puede ayudar como garantía y para concretar la respuesta a otras preguntas.
Un cuidador que te detalla cómo ha realizado la labor de los cuidados con un familiar o con otra persona dependiente no solo se mostrará comunicativo, sino que aportará cualidades fundamentales como la empatía. De igual forma no es lo mismo el cuidador que se ha formado como tal por obligación o como ayuda a una situación cercana.

¿Puede aportar referencias?

No se trata de venir con carta de recomendación bajo el brazo, sino de conocer cómo ha desarrollado en otras ocasiones la labor cuidadora o si ha tenido experiencias similares a las que se encontrará con nuestros mayores.
Uno de los mayores problemas a los que se enfrenta el cuidador, profesional o no profesional, es la del síndrome burnout o sobrecarga, por lo que mediante estas preguntas, debemos asegurarnos que nuestro cuidador no sólo muestra las aptitudes y sobre todo la actitud necesaria para hacerse cargo de nuestro ser querido, sino también tener la garantía de que las cualidades que muestra permanecerán con entusiasmo a lo largo de los cuidados.

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