Nuevos modelos de alojamiento y residencias para ancianos

La pirámide poblacional se está invirtiendo, eso no hay quien lo discuta. La evolución demográfica de la sociedad nos está llevando a una población cada vez más envejecida en la que las personas mayores van adquiriendo un mayor peso. Del mismo modo, este nuevo modelo poblacional presenta nuevos retos y necesidades como es el caso del alojamiento para personas ancianas y con demencia senil.

Una de las principales causas de dependencia entre personas mayores es la demencia senil o enfermedades como el Alzheimer. Según la Organización Mundial de la Salud existen 35,6 millones de personas con demencia senil y cada año se diagnostican 7,7 millones de casos nuevos. Siguiendo este ritmo la cantidad de afectados se doblaría para 2030 y se triplicaría para 2050. Sin duda una cantidad suficiente como para plantearnos el futuro de todas estas personas.

¿Cómo vamos a atender las necesidades de este creciente segmento de población respetando su calidad de vida y autonomía? Las residencias convencionales para ancianos parecen ser cada vez una opción menos popular y los nuevos e innovadores modelos de alojamiento para personas de tercera edad proliferan en diversos países ¿Pero en qué consisten estas innovadoras residencias para ancianos? En este post vamos a darte tres ejemplos concretos de proyectos que sin duda suponen la semilla de las residencias del futuro, y en algunos casos del presente.

“Nuevos modelos de alojamiento para ancianos proliferan con el objetivo de velar por la autonomía y calidad de vida de sus residentes”

Hogeweyk: El pueblo de la demencia senil

Cuando una persona es ingresada en una residencia para ancianos gana en atención, servicios y comodidades, no obstante, también corre el riesgo de perder libertad y autonomía. Para evitar esto se creó Hogeweyk, un curioso pueblo de Holanda especialmente diseñado para personas con demencia senil.

Esta residencia para ancianos no se limita a un recinto limitado por cuatro paredes sino que replica un pueblo entero. De este modo sus residentes pueden hacer la compra en el supermercado del centro, ir al restaurante a comer o incluso en la sala de cine. Todos los trabajadores del pueblo (camareros, peluqueros, etcétera) son en realidad personal sanitario que supervisa a los habitantes en todo momento, eso sí, manteniendo un aspecto de normalidad cotidiana.

Los 152 residentes que habitan las 23 casas de este pueblo holandés presentan una mayor confianza y seguridad en sí mismos al verse capaces de desarrollar su vida de la forma más autónoma y normal posible.

Colaboración intergeneracional

Sin movernos de Holanda nos encontramos con otro interesante proyecto social impulsado por la organización de servicios sociales Humanitas en la ciudad de Deventer. Gracias a este proyecto seis jóvenes estudiantes cuentan con alojamiento gratuito a cambio de dedicar 30 horas mensuales a los habitantes de la residencia de ancianos de la ciudad.

De este modo, los jóvenes ayudan en las tareas diarias a las personas mayores. Pero más allá de dar un paseo, acompañarlos en la hora de la comida o de hacer la compra, muchos ancianos aprovechan para impregnarse de todo el conocimiento de la generación más joven, aprendiendo a utilizar un ordenador o incluso a hacer graffitis. Un claro ejemplo de lo beneficiosa que puede ser la interacción entre miembros de distintas generaciones.

En nuestro país existen otras iniciativas que nos recuerdan a ésta, como es el caso del proyecto Viure i Conviure de la fundación Catalunya – La Pedrera. Gracias a este proyecto, jóvenes universitarios menores de 30 años comparten piso con personas mayores sin coste económico a cambio de ofrecerles su compañía y asistencia.

Joyners: Compartir piso en la etapa adulta

Últimamente no paramos de presenciar la creación de nuevas plataformas y aplicaciones para el consumo colaborativo, como es el caso de Airbnb o Uber. No obstante, parece ser que nadie se había fijado en el segmento de población de mayor edad. Si cada vez son más la cantidad de personas de tercera edad y, sin embargo, su capacidad adquisitiva cada vez menor ¿Por qué no unir fuerzas?

Bajo esta premisa se presenta Joyners, una plataforma recién lanzada con el objetivo de poner en contacto a personas mayores que busquen compartir un piso además de otros servicios adicionales. El funcionamiento es muy sencillo; te das de alta en la plataforma, realizas un test de afinidad para saber con qué otros miembros eres más compatible para convivir y a partir de ahí comienza la búsqueda del piso compartido. El hecho de poder compartir gastos hace que los servicios adicionales como la limpieza, el transporte o la asistencia sanitaria en el hogar dejen de ser un lujo y se vuelvan accesibles para muchos.

Joyners no es sólo una buena solución para todos aquellos que quieran adquirir una mejor calidad de vida con los mismos recursos. Ya que además de compartir gastos también se comparte una vida, mejorando las relaciones sociales de los mayores y combatiendo así la soledad en esta etapa de la vida, una etapa que puede ser igual de vital y divertida como cualquier otra.

¿Qué opinas de estos nuevos modelos de alojamiento y convivencia para personas mayores? ¿Crees que las residencias deberían evolucionar en esta dirección? ¿Conoces algún otro caso de innovación en este ámbito?