Higiene de la piel madura: consejos y recomendaciones

La piel va cambiando sus características a lo largo de la vida, y al envejecer tiende a hacerse más frágil. Además, la reducción de la movilidad, el uso de apósitos, absorbentes para las pérdidas de orina, la polifarmacia y los problemas de nutrición que pueden aparecer con la discapacidad y la dependencia, afectan también a la piel.

Algunos de los aspectos que cambian en la piel madura son la reducción de la producción de sudor y grasas epidérmicas, lo que tiende a resecar la piel. Para evitar que haya una pérdida excesiva de la función barrera de la piel, deberemos tener mucho cuidado

Por eso, es muy importante adecuar la higiene a la piel envejecida: nuestra prioridad será mantener la piel sana y evitar eliminar los lípidos naturales.

Consejos para la higiene de la piel de las personas ancianas y dependientes

Higiene del cuerpo:

  • Los baños o duchas deben ser de corta duración, un máximo de 10 o 15 minutos. De lo contrario, la piel se puede reblandecer en exceso.

  • Usaremos agua tibia siempre, incluso en invierno. El agua caliente puede provocar una bajada de tensión a causa de la vasodilatación y, además, reseca más la piel e, incluso, puede causar quemaduras en la piel muy sensible.
  • Sustituiremos el gel de ducha “normal” por un aceite de ducha o un gel sin jabón (también llamados “Syndets”). Pregunta a tu farmacéutico: te ofrecerá la mejor opción.
  • Las esponjas pueden irritar la piel. Por eso, usaremos o bien la mano, o bien una esponja natural como las que se usan para el baño de los bebés.
  • Para secar la piel evitaremos frotar con la toalla. En su lugar, usaremos un albornoz, que se dejará puesto hasta que la piel se seque por sí sola. Eso sí, las zonas de pliegues y entre los dedos deben secarse con esmero. Para ello, podemos dar pequeños toques con la toalla seca, o bien usar un secador de pelo de aire frío o templado.
  • Si queremos usar desodorante, escogeremos uno sin alcohol, para pieles sensibles, y lo aplicaremos solo en las axilas. En cuanto a colonias y perfumes, no deben emplearse directamente sobre la piel. En todo caso, podremos poner unas gotas en la ropa si se desea.

Higiene del rostro:

  • Escogeremos siempre los productos que nos aporten máxima suavidad, como aguas micelares o emulsiones. Si hay que retirar maquillaje, escogeremos una crema desmaquillante untuosa, especial para pieles sensibles.

  • Repartiremos el producto con un suave masaje y lo retiraremos con un algodón. Posteriormente, se puede humedecer la piel con agua termal.
  • En caso de preferir un producto con aclarado, pregunta a tu farmacéutico por un gel sin sulfatos, que aclararemos con un tónico sin alcohol (por ejemplo, el agua de rosas), agua termal o suero fisiológico.

Otros consejos a tener en cuenta

Además de la higiene, el momento del baño conlleva relajación y también riesgo de caídas. Para evitarlo, recuerda colocar una alfombrilla antideslizante dentro de la bañera o plato de ducha, y también fuera. Una barandilla o una agarradera también resultará muy útil para evitar accidentes.

Finalmente, la rutina de la higiene es un buen momento para revisar la piel de la persona bajo tu cuidado. Cualquier rozadura o lesión debe ser curada y revisada durante los días posteriores, ya que la piel frágil tarda en cicatrizar y la lesión puede derivar fácilmente en una úlcera.

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¿Qué te han parecido estos consejos? ¿Aplicas ya estas u otras recomendaciones en el cuidado de la piel de tu ser querido dependiente? ¡Escríbenos un comentario y comparte tu experiencia!

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