Ingresos hospitalarios: ¿qué debemos tener en cuenta?

¿Alguna vez han tenido que ingresar en el hospital a tu ser querido dependiente? ¿Sabes qué hay que tener en cuenta en estas situaciones? Las hospitalizaciones trastocan totalmente las rutinas y los cuidados diarios, y pueden desencadenar una serie de problemas de adaptación conconsecuencias no deseables. Por eso no deben realizarse a la ligera, especialmente en personas mayores, con demencia u otras discapacidades.

Los profesionales de la salud conocen muy bien esta problemática, y por eso solo lo aconsejarán cuando sea realmente necesario, y por el mínimo tiempo imprescindible. Sin embargo, en ocasiones los hospitales son imprescindibles para cuidar de la salud de los más vulnerables. Por tu parte, también puedes hacer mucho para que tu ser querido dependiente pase por el hospital con las mínimas molestias.

La desorientación y el delirium

Uno de los problemas más habituales que ocurren al hospitalizar a un anciano son la desorientación y la confusión. Incluso en ancianos que no padecen demencia, la desorientación es habitual en los ingresos hospitalarios. Este trastorno puede llegar al extremo del delirio, provocando a veces problemas de comportamiento, autolesiones y agresividad. Ocurre con mayor frecuencia en ancianos con ingreso por urgencias, tras ser sometidos a una cirugía o si cursan con una infección urinaria.

Algunos aspectos que reducen el riesgo de desorientación durante una hospitalización son:

  • Tener siempre cerca a alguien conocido que le explique en todo momento dónde está, qué hora es y qué está ocurriendo
  • Poder ver el exterior. Como esto no siempre es posible, podemos atenuar el efecto reduciendo la iluminación durante la noche y aumentándola durante el día.
  • Intentar conservar alguna rutina que le oriente en el espacio y el tiempo, como por ejemplo ver un programa de televisión a la misma hora que cada día.
  • Procurarle un descanso suficiente.
  • Mantenerle al enfermo puestas las gafas, dispositivos de audición y otras ayudas para que pueda usar sus sentidos.
  • Tratarle y hablarle con delicadeza, evitar que sienta el trato recibido como una agresión.

La pérdida de masa muscular

La hospitalización conlleva habitualmente inmovilización. En personas ancianas y frágiles, esto puede suponer un problema añadido, ya que durante los días de hospitalización su fuerza y movilidad pueden reducirse, perdiendo capacidad funcional.

Para reducir este riesgo al máximo, tenemos 3 consejos para ti:

  • Asegúrate de que el paciente toma suficientes alimentos, especialmente aquellos ricos en proteínas. Si pierde el apetito o tiene dificultades para ingerir las raciones completas, consulta con los profesionales del hospital la posibilidad de incluir batidos proteicos entre comidas.
  • Intenta que se mueva dentro de las posibilidades, por ejemplo, dando paseos por los pasillos del hospital.
  • Moviliza y masajea de vez en cuando sus extremidades, esto ayudará a que sus músculos reciban estímulo y su deterioro se ralentice.

Por último: no descuides tu descanso

La hospitalización de un miembro de la familia siempre trastoca las rutinas, y debes evitar ofrecer estos cuidados a costa de descuidar tus necesidades. Ahora más que nunca, necesitarás apoyo: no dudes en pedir ayuda a otros familiares y amigos. Pasar tiempo en el hospital es agotador, y tu familiar dependiente necesitará alguien a su lado la mayor parte del día.

¿Te han parecido útiles estos consejos? ¿Conocías los riesgos de la hospitalización en ancianos? ¡Escríbenos un comentario y comparte tu experiencia!

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