Hipertensión arterial en ancianos

La hipertensión arterial es una enfermedad muy frecuente en personas mayores. En este artículo te contamos qué significa tener la presión o tensión arterial alta, qué problemas puede causar, cómo detectarla y cómo combatirla.

Hay problemas de salud cotidianos en las personas ancianas que cuidas a los que te debes enfrentar. Es normal que los adultos mayores presenten inconvenientes desde la incontinencia hasta la diabetes y los deterioros cognitivos, entre otros. Lo importante es saber manejarlos y detectarlos si llegaran a aparecer.

Uno de ellos es la hipertensión, que en España afecta a más del 68% de los mayores de 60 años, lo que equivale a más de 14 millones de españoles.

¿Qué es la hipertensión?

La hipertensión arterial (HTA) es una enfermedad que se diagnostica por un signo clínico: la elevación de la presión arterial. La tensión arterial debe estar entre 90 (la presión mínima) y 140 (la presión máxima) mmHg; por tanto, se considera HTA cuando aparecen cifras de tensión arterial mayores a 140.

Desde El Rincón del Cuidador, queremos ayudarte y brindarte información relevante sobre la prevención de la hipertensión, así que te animamos a descargarte una infografía de apoyo con toda la información resumida sobre HTA:

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Factores de riesgo de la presión arterial alta

La presión arterial alta puede tener su origen en diversas causas y factores, como pueden ser:

  • Antecedentes familiares. Se podría decir que la hipertensión es hereditaria ya que, genéticamente, podemos estar más o menos predispuestos a padecer HTA en función de si nuestros familiares la padecen o no.

  • Edad. A partir de los 60 años, el riesgo de padecer HTA se eleva porquelas arterias pierden elasticidad y se vuelven más rígidas, y tienen menos capacidad para adaptarse a presiones elevadas.

  • Sobrepeso/obesidad. Si padeces obesidad o sobrepeso, también aumentan las probabilidades de tener la presión arterial alta. Esto es porque a mayor peso, más sangre se necesita para suministrar oxígeno y nutrientes a los tejidos, así que cuanto más aumenta la cantidad de sangre que fluye a través de los vasos sanguíneos, también aumenta la presión en las paredes de las arterias.

  • Alimentación. La nutrición es un factor clave para prevenir o, por el contrario, causar hipertensión, ya que un alto contenido de sal (sodio) puede hacer que tu cuerpo retenga líquido, lo que aumenta la presión arterial, y una cantidad insuficiente de potasio, que se encarga de equilibrar la cantidad de sodio, puede hacer que este se acumule en la sangre.

  • Consumo de tabaco. Si eres fumador las probabilidades de sufrir de tensión arterial alta son más elevadas porque las sustancias químicas que contiene pueden dañar el recubrimiento de las paredes de las arterias, provocando el estrechamiento de las mismas.

  • Consumo excesivo de alcohol. Al igual que ocurre con el tabaco, beber alcohol sin moderación puede dañar el corazón y el sistema circulatorio.

  • Sedentarismo. La falta de actividad física está asociada con una mayor frecuencia cardíaca, por lo que el corazón deberá trabajar más con cada contracción, y mayor será la presión sobre las arterias.

  • Estrés. Niveles altos de estrés pueden provocar un aumento temporal de la presión arterial.

  • Enfermedades crónicas. Ciertas enfermedades crónicas, como la enfermedad renal, la diabetes o la apnea del sueño, también pueden aumentar el riesgo de tener presión arterial alta.

¿Es perjudicial la hipertensión en personas mayores?

La presión arterial alta es un importante factor de riesgo de eventos cardiovasculares, como infartos e ictus, y puede contribuir a la aparición de otras enfermedades. Además, como hemos visto anteriormente, la edad es uno de los principales factores de riesgo de la HTA.

Por eso, es especialmente importante vigilar la tensión en las personas mayores, ya que cuatro de cada diez personas desconocen que padecen hipertensión porque no presenta síntomas al principio y, a menudo, coexiste con otras alteraciones como colesterol, diabetes y obesidad.

Es por ello que tienes que estar atento a las mediciones frecuentes para prevenir una posible subida y sus consecuencias. A continuación te explicamos cómo.

Cómo medir correctamente la tensión arterial

Aunque se trata de un acto sencillo, es importante como cuidador saber cómo puedes ayudar y facilitar el proceso de medición arterial. Lo primero es tomar correctamente la presión arterial de manera periódica y vigilar las mediciones.

Para ello, desde la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología cuentan con el “Decálogo para tomar correctamente la tensión”, que te resumimos aquí:

  1. Antes de comenzar, comprueba que el tensiómetro o esfigmomanómetro (aparato que se usa para medir la tensión) sea del tamaño adecuado. Si es muy pequeño de manera proporcional al tamaño del brazo puede dar una cifra tensional falsamente elevada.

  2. Que el paciente no fume, ni realice ejercicio físico ni ingiera café antes de tomarse la tensión.

  3. Que el paciente descanse al menos cinco minutos antes de realizar la medición.

  4. Mide su tensión siempre a la misma hora. La primera hora de la mañana es el mejor momento.

  5. Que la temperatura de la habitación permanezca entre los 18-22 ºC.

  6. Toma la medición con el brazo siempre en posición horizontal a la altura del corazón, apoyándolo en una mesa o en el brazo del sillón.

  7. Coloca el manguito alrededor del brazo desnudo, entre el hombro y el codo con la manga remangada (que no apriete el brazo) y con las piernas ligeramente abiertas.

  8. Que el paciente no hable ni se mueva cuando se le toma la presión.

  9. Mide siempre la tensión en ambos brazos, y quédate con la cifra más elevada. El diagnóstico definitivo de hipertensión se basa en al menos tres mediciones de tensión arterial tomadas en dos visitas diferentes.

  10. Realiza otra medición cinco minutos después de la primera.

Consejos para controlar la presión arterial alta

Por otro lado, hay algunas medidas que contribuyen a que la persona a tu cargo mantenga lejos a la hipertensión, y tú puedes ayudarla a conseguirlo:

  • Vigilar su peso corporal y, en caso necesario, tratar de reducirlo. A las personas a quienes les sobra más de un 10% de grasa corporal, la hipertensión les mejora cuando pierden peso.

  • Fomentar una alimentación saludable (frutas, verduras, cereales, pescados azules, frutos secos).

  • Practicar actividad física regular.

  • Eliminar el tabaco y el consumo de alcohol.

  • Alejar el estrés.

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