Fractura de costilla en ancianos | Cuidados y tratamientos

Una simple caída o un movimiento mal hecho puede tener consecuencias graves en la tercera edad. La fractura de costilla en personas mayores es una lesión frecuente y, aunque muchas veces no requiere cirugía, sí exige una atención específica y cuidadosa. En esta etapa de la vida, el dolor torácico y las dificultades respiratorias asociadas pueden convertirse en un reto tanto para el paciente como para los cuidadores.

Las costillas protegen órganos vitales como los pulmones y el corazón. Cuando se rompen —por fragilidad ósea, traumatismo o compresión—, pueden provocar complicaciones si no se manejan bien. Por ello, es esencial conocer cómo identificar una fractura costal, qué riesgos conlleva en la vejez y cómo cuidarla adecuadamente en casa o en un centro de atención.

Este artículo está especialmente dirigido a cuidadores, familiares y profesionales sociosanitarios que acompañan a adultos mayores en situaciones de fragilidad.

¿Qué es una fractura de costilla y por qué es más común en mayores?

La fractura de costilla ocurre cuando uno o más de estos huesos se quiebran, total o parcialmente. En personas jóvenes, suele deberse a traumatismos importantes (accidentes de tráfico, caídas desde altura). Pero en personas mayores, puede producirse incluso con golpes leves, estornudos fuertes o maniobras incorrectas al mover al paciente.

Esto se debe a varios factores:

  • Osteoporosis: huesos más frágiles y menos resistentes a la presión.

  • Pérdida de masa muscular: menos protección natural del tórax.

  • Caídas domésticas frecuentes.

  • Menor elasticidad torácica, que favorece lesiones con esfuerzos respiratorios intensos.

  • Trastornos respiratorios previos, que aumentan la presión sobre la caja torácica.

Una fractura de costilla no siempre pone en riesgo la vida, pero sí puede afectar la calidad de vida, la movilidad, el sueño y la respiración, especialmente si no se detecta o se trata mal.

Síntomas de una fractura de costilla en ancianos

El síntoma principal es el dolor punzante en el pecho o costado, que empeora con ciertos movimientos. Sin embargo, en personas mayores, el dolor puede ser atípico o confundirse con otras condiciones (infarto, neumonía, contracturas). Estos son los signos más comunes:

  • Dolor torácico al respirar profundamente, toser o reír

  • Dificultad para acostarse o girarse en la cama.

  • Dolor localizado al presionar una zona del tórax.

  • Respiración superficial para evitar el dolor.

  • Sensación de opresión o “pinchazo” constante.

  • En algunos casos, hematomas visibles o inflamación en el costado.

En caso de dolor súbito, dificultad para respirar o pérdida de conciencia, se debe acudir de inmediato a urgencias.

Diagnóstico y evaluación médica

El diagnóstico suele realizarse mediante:

  • Exploración física: palpación del tórax, evaluación del dolor y la respiración.

  • Radiografía de tórax: útil para confirmar la fractura.

  • Tomografía (TAC): si hay sospecha de múltiples fracturas o complicaciones internas.

  • Evaluación de la saturación de oxígeno y signos de infección respiratoria.

En pacientes mayores, el médico también valorará el riesgo de complicaciones, como neumonía, derrames o inmovilidad prolongada.

Riesgos específicos en personas mayores

La fractura de costilla puede parecer una lesión menor, pero en personas mayores con enfermedades previas o inmovilizadas, puede dar lugar a complicaciones graves:

  • Neumonía por hipoventilación: el dolor al respirar hace que el paciente inhale menos, acumulando secreciones.

  • Atelectasia pulmonar: colapso parcial de los pulmones por falta de expansión.

  • Trombosis venosa profunda, si la movilidad se ve reducida.

  • Pérdida de autonomía por miedo al dolor o al movimiento.

  • Complicaciones cardíacas o pleurales, si la fractura afecta órganos vecinos.

Por ello, el control del dolor y la movilidad progresiva son fundamentales para evitar una cadena de deterioro.

Tratamiento de la fractura de costilla en ancianos

El tratamiento depende del tipo de fractura, pero en la mayoría de los casos es conservador. Las costillas no se inmovilizan como otros huesos, ya que la respiración continua impide su fijación total. El objetivo es permitir una recuperación funcional sin dolor ni complicaciones.

Tratamiento médico habitual

  • Analgésicos pautados (paracetamol, antiinflamatorios).

  • En casos de dolor intenso: bloqueo intercostal o parches de lidocaína.

  • Control respiratorio: fisioterapia respiratoria suave.

  • Inhalaciones, ejercicios de expansión pulmonar o espirómetros incentivadores.

  • Monitorización de signos de infección o dificultad respiratoria.

Es fundamental no suprimir la respiración profunda, aunque duela, para evitar la neumonía. El control del dolor facilita esto.

Cuidados en casa

  • Acompañar al mayor en movimientos lentos y progresivos.

  • Evitar posturas encorvadas y favorecer la posición semiincorporada al dormir.

  • Usar cojines de apoyo para evitar presión directa en la zona lesionada.

  • Fomentar la movilidad leve desde el primer día, si es posible.

  • Evitar el reposo absoluto prolongado.

  • Controlar la tos con técnicas respiratorias asistidas si hay mocos o bronquitis.

  • Mantener hidratación y una alimentación rica en proteínas y calcio para favorecer la recuperación.

Tiempo de recuperación

La fractura de costilla suele tardar entre 4 y 8 semanas en consolidarse. En personas mayores, este periodo puede alargarse y requerir más apoyo funcional y emocional.

La clave está en mantener:

  • Dolor controlado.

  • Movilidad progresiva, sin miedo.

  • Buena respiración y limpieza pulmonar.

  • Acompañamiento constante sin caer en la sobreprotección.

¿Cuándo acudir al médico con urgencia?

Aunque la mayoría de fracturas evolucionan bien, se debe consultar inmediatamente si aparece:

  • Dificultad para respirar.

  • Fiebre o tos con flemas (signos de infección).

  • Dolor que no mejora o empeora con el tiempo.

  • Desorientación, fatiga excesiva o coloración azulada de labios o uñas.

  • Ruidos respiratorios extraños o hundimiento del pecho al respirar.

Estas señales pueden indicar una complicación pulmonar o cardiovascular.

Aunque parezca una lesión menor, puede condicionar seriamente la salud de una persona mayor si no se trata con atención y cuidado. Con un buen manejo del dolor, una recuperación respiratoria activa y acompañamiento constante, es posible evitar complicaciones y recuperar la autonomía perdida.

Preguntas frecuentes (FAQ)

¿Una fractura de costilla en ancianos se opera?
Solo en casos graves con múltiples fracturas, desplazamiento óseo o afectación de órganos internos. La mayoría se trata sin cirugía.

¿Se deben vendar o inmovilizar las costillas?
No. Las vendas compresivas están desaconsejadas porque dificultan la respiración. El tratamiento es funcional, con reposo relativo y analgesia.

¿Puede caminar una persona con fractura de costilla?
Sí, con precaución. De hecho, se recomienda moverse poco a poco para evitar complicaciones respiratorias o circulatorias.

¿Cuánto dura el dolor de una fractura costal?
Puede durar varias semanas. Lo importante es controlar el dolor sin eliminar el movimiento respiratorio. El dolor suele mejorar entre la tercera y cuarta semana.

¿Se puede prevenir este tipo de fracturas?
Sí. Prevenir caídas, controlar la osteoporosis, mantener masa muscular y adaptar el entorno del hogar son estrategias clave.

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