El aplastamiento vertebral por osteoporosis es una fractura comúnmente causada por la pérdida de densidad ósea. Esta...
¿Qué es la osteopenia y cómo se relaciona con la osteoporosis?
La salud ósea suele pasar desapercibida hasta que se produce una fractura o un diagnóstico inesperado. Una de las condiciones que actúa como advertencia silenciosa es la osteopenia, un término que muchas personas desconocen hasta que aparece en un informe médico. Aunque no es una enfermedad en sí misma, la osteopenia representa una etapa intermedia de pérdida de densidad ósea, situada entre el hueso sano y la osteoporosis. En otras palabras, es una señal de alerta: los huesos ya no están tan fuertes como deberían y, si no se toman medidas, podrían volverse aún más frágiles.
Entender qué es la osteopenia, por qué aparece y cómo se relaciona con la osteoporosis es fundamental para actuar a tiempo. Esta guía está dirigida a personas mayores, cuidadores y profesionales sociosanitarios que buscan respuestas claras, prácticas y basadas en la prevención.
¿Qué es exactamente la osteopenia?
La osteopenia es una condición en la que la densidad mineral ósea (DMO) está por debajo de los valores normales, pero no lo suficiente como para considerarse osteoporosis. Se diagnostica a través de una prueba llamada densitometría ósea (DEXA), que mide la cantidad de calcio y otros minerales en los huesos.
El resultado se expresa en valores “T-score”:
- T-score entre +1 y –1: masa ósea normal.
- T-score entre –1 y –2,5: osteopenia.
- T-score igual o menor a –2,5: osteoporosis.
Por tanto, la osteopenia no es un diagnóstico alarmante, pero sí un indicador de riesgo. Las personas con osteopenia tienen más probabilidad de desarrollar osteoporosis si no se adoptan hábitos protectores.
¿Cómo se relaciona con la osteoporosis?
La osteopenia es considerada la fase previa a la osteoporosis. Ambas implican una pérdida de densidad ósea, pero difieren en su gravedad:
- En la osteopenia, el hueso comienza a debilitarse, pero aún conserva cierta estructura interna.
- En la osteoporosis, el hueso es tan poroso y frágil que puede fracturarse con mínimos impactos o caídas.
Es importante entender que no todas las personas con osteopenia desarrollarán osteoporosis, pero el riesgo aumenta si no se modifican ciertos factores relacionados con el estilo de vida, la nutrición o las enfermedades crónicas.
¿Qué causa la osteopenia?
La pérdida de masa ósea puede deberse a múltiples causas, muchas de ellas comunes en la vejez. Las más habituales son:
- Envejecimiento natural: A partir de los 50–60 años, la densidad ósea disminuye de forma progresiva.
- Cambios hormonales: La menopausia en mujeres o el descenso de testosterona en hombres afecta directamente al metabolismo óseo.
- Déficit de calcio y vitamina D: Una dieta pobre o poca exposición al sol debilitan el hueso.
- Sedentarismo: La falta de actividad física reduce el estímulo necesario para mantener huesos fuertes.
- Tabaco y alcohol: Ambos interfieren en la absorción de calcio y el metabolismo óseo.
- Ciertos medicamentos: Corticoides, antiepilépticos o tratamientos hormonales pueden contribuir a la pérdida ósea.
- Enfermedades crónicas: Artritis reumatoide, problemas de tiroides o insuficiencia renal también afectan la salud ósea.
El origen puede ser multifactorial, por eso es esencial identificar los factores de riesgo en cada caso.
¿Qué síntomas produce la osteopenia?
Uno de los grandes desafíos de la osteopenia es que no suele presentar síntomas. Es una condición silenciosa, que se detecta generalmente por:
- Estudios preventivos en mujeres posmenopáusicas o mayores de 65 años.
- Antecedentes familiares de fracturas u osteoporosis.
- Caídas frecuentes o pérdida de estatura.
- Fracturas por traumatismos mínimos (aunque esto ya indicaría posible osteoporosis).
Por ello, la prevención y el control periódico son fundamentales, especialmente a partir de los 60 años.
¿Se puede prevenir o revertir la osteopenia?
Aunque no se puede revertir completamente, sí es posible frenar su avance e incluso mejorar la densidad ósea en muchos casos. La clave está en un enfoque integral que combine:
Alimentación rica en calcio y vitamina D
El calcio es esencial para mantener el tejido óseo, y la vitamina D permite su absorción.
- Fuentes de calcio: lácteos, almendras, sardinas, legumbres, verduras de hoja verde.
- Fuentes de vitamina D: exposición al sol (15–20 min/día), pescados grasos, huevos.
En algunos casos, el médico puede recomendar suplementos.
Ejercicio físico regular
El movimiento estimula la formación ósea y fortalece los músculos que protegen las articulaciones.
- Caminar, ejercicios de resistencia ligera, yoga adaptado, tai chi.
- Evitar actividades de alto impacto sin supervisión.
- Incorporar ejercicios de equilibrio para prevenir caídas.
Cambios en el estilo de vida
- Dejar de fumar y limitar el consumo de alcohol.
- Controlar el peso corporal, evitando la delgadez extrema.
- Dormir bien y reducir el estrés crónico.
Control médico periódico
- Densitometría ósea cada 1–2 años según indicación.
- Revisión de medicación que pueda afectar el hueso.
- Análisis de calcio, vitamina D y hormonas si es necesario.
¿Qué pasa si no se trata?
La osteopenia, si no se controla, puede progresar hacia osteoporosis en cuestión de años. Esta evolución silenciosa aumenta el riesgo de fracturas en cadera, muñeca, columna o costillas, con consecuencias físicas y emocionales importantes:
- Pérdida de movilidad o independencia.
- Dolor crónico.
- Miedo a caminar o salir de casa.
- Requiere rehabilitación y, a veces, cirugía.
En personas mayores, una fractura puede marcar el inicio de un declive funcional, por eso actuar desde la prevención es tan importante.
¿Se necesita tratamiento médico?
En general, la osteopenia no requiere medicación específica si no hay otros factores de riesgo. Pero en ciertos casos el médico puede valorar:
- Suplementos de calcio o vitamina D.
- Iniciar tratamiento farmacológico si el riesgo de fractura es alto.
- Derivación a reumatología o endocrinología en situaciones complejas.
La decisión se basa en el conjunto del perfil del paciente, sus antecedentes y el resultado de la densitometría.
La osteopenia es una oportunidad para actuar a tiempo. No es una sentencia, sino una advertencia del cuerpo que permite cambiar el rumbo antes de que aparezcan fracturas o complicaciones graves. Con una alimentación adecuada, actividad física regular y seguimiento médico, muchas personas mayores pueden frenar o estabilizar la pérdida de masa ósea, manteniéndose activas, fuertes y con calidad de vida. Porque cuidar los huesos es también cuidar la autonomía y la dignidad en la etapa más frágil de la vida.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿La osteopenia se cura?
No se cura, pero puede estabilizarse o mejorar con cambios en el estilo de vida y seguimiento médico adecuado.
¿Solo las mujeres la padecen?
No. Aunque es más común en mujeres posmenopáusicas, los hombres también pueden desarrollar osteopenia, especialmente con edad avanzada o enfermedades crónicas.
¿Es necesario tomar medicamentos?
En la mayoría de los casos, no se recetan fármacos, salvo que haya alto riesgo de fractura o antecedentes clínicos relevantes.
¿Puedo hacer ejercicio si tengo osteopenia?
Sí, y de hecho es recomendable. Lo ideal es hacer ejercicio adaptado, con supervisión profesional si existe inseguridad o historial de caídas.
¿Puede la osteopenia dar dolor en los huesos?
No directamente. Si hay dolor persistente, puede deberse a otras causas (artrosis, contracturas, fracturas) y conviene consultar.
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