Rotura de rótula en personas mayores: causas y tratamiento

Una caída leve, un mal paso o un tropiezo pueden provocar lesiones graves en la vejez. Entre ellas, una de las más delicadas es la rotura de rótula, también conocida como fractura de la rótula. Esta pequeña estructura ósea situada en la parte frontal de la rodilla cumple una función clave en la movilidad y la estabilidad de la pierna. Cuando se rompe, caminar se vuelve imposible y el dolor puede ser muy intenso, especialmente en personas mayores cuya estructura ósea ya está debilitada.

La rotura de rótula en personas mayores no solo implica un proceso doloroso, sino también un riesgo claro de pérdida de autonomía si no se trata de forma adecuada. En este artículo abordamos qué la provoca, cómo se diagnostica y qué opciones de tratamiento existen, así como recomendaciones específicas para cuidadores.

¿Qué es exactamente una rotura de rótula?

La rótula es un hueso plano y redondeado que forma parte de la articulación de la rodilla. Su función principal es proteger la articulación y permitir que el músculo del cuádriceps extienda la pierna con eficacia.

Cuando hablamos de una fractura de rótula, nos referimos a la rotura parcial o total de este hueso, que puede clasificarse en:

  • Fractura simple o no desplazada: el hueso está agrietado, pero en su lugar.

  • Fractura desplazada: los fragmentos de la rótula se han separado.

  • Fractura conminuta: la rótula se ha roto en varios fragmentos pequeños.

  • Fractura abierta: cuando el hueso rompe la piel (menos común, pero grave).

En personas mayores, incluso un golpe aparentemente leve puede causar este tipo de lesión debido a la fragilidad ósea asociada a la edad o a enfermedades como la osteoporosis.

Causas más frecuentes en adultos mayores

Las personas mayores tienen un mayor riesgo de sufrir una rotura de rótula por diversos motivos:

  • Caídas desde la propia altura: suelen ser la causa más común, especialmente en casa, al tropezar con alfombras, suelos mojados o escalones.

  • Debilidad muscular o pérdida de equilibrio: dificultan una respuesta rápida al tropezar.

  • Osteoporosis: reduce la densidad ósea, lo que favorece fracturas incluso con impactos leves.

  • Uso de medicamentos que afectan el hueso o los reflejos: como corticoides, sedantes o diuréticos.

  • Golpes directos en la rodilla: por ejemplo, al resbalarse en la ducha o al chocar contra muebles bajos.

  • Traumatismos durante transferencias mal hechas: al levantarse de la cama, del sofá o al bajar escaleras sin apoyo.

Síntomas de rotura de rótula

La fractura de rótula se manifiesta de forma muy evidente y dolorosa. Algunos signos característicos son:

  • Dolor intenso en la parte frontal de la rodilla.

  • Incapacidad para estirar o levantar la pierna.

  • Hinchazón y deformidad visible.

  • Sensación de crujido al intentar mover la pierna.

  • Hematoma o cambio de color en la piel.

  • Dificultad total para apoyar el peso o caminar.

Ante cualquiera de estos síntomas, es fundamental no mover al paciente innecesariamente y acudir a urgencias cuanto antes.

Diagnóstico

El diagnóstico suele ser clínico y radiológico. El médico:

  • Evaluará el dolor, la movilidad y la estabilidad de la pierna.

  • Pedirá radiografías (frontal y lateral) para confirmar la fractura y su tipo.

  • En algunos casos, puede solicitar una resonancia magnética si hay sospecha de daño en ligamentos, tendones o cartílago.

Detectar si la fractura es estable o inestable es clave para elegir el tratamiento más adecuado.

Tratamiento en personas mayores

El tratamiento dependerá del tipo de fractura, el estado general del paciente y su nivel de movilidad previo. En personas mayores, el objetivo es curar sin perder funcionalidad ni prolongar la inmovilidad más de lo necesario.

Tratamiento conservador (sin cirugía)

Se emplea en fracturas no desplazadas o con mínima separación:

  • Inmovilización con férula o rodillera rígida.

  • Reposo con la pierna elevada.

  • Uso de muletas o silla de ruedas.

  • Analgésicos y antiinflamatorios.

  • Fisioterapia progresiva a las pocas semanas.

Es importante no prolongar la inmovilización más de lo necesario, ya que en personas mayores la inactividad puede causar pérdida de masa muscular y deterioro funcional.

Tratamiento quirúrgico

Se requiere cuando:

  • La fractura es desplazada.

  • Existen múltiples fragmentos.

  • El paciente no puede extender la pierna.

  • Hay riesgo de daño articular permanente.

Las opciones quirúrgicas incluyen:

  • Osteosíntesis con tornillos o alambres.

  • Extracción parcial de la rótula.

  • En casos extremos, reemplazo total de rodilla.

Tras la cirugía, es esencial iniciar la recuperación cuanto antes para evitar rigidez, trombosis y pérdida de autonomía.

Rehabilitación y cuidados tras la fractura

La recuperación puede tardar de 6 a 12 semanas, dependiendo del tipo de fractura y de la edad del paciente. Algunos aspectos clave:

  • Fisioterapia temprana y adaptada para recuperar movilidad y fuerza.

  • Terapia ocupacional, si la fractura ha limitado su capacidad de realizar actividades cotidianas.

  • Control del dolor, especialmente en las primeras semanas.

  • Prevención de caídas durante la recuperación.

  • Ejercicios de equilibrio, fortalecimiento del cuádriceps y mejora de la marcha.

  • Adaptación del entorno: eliminación de obstáculos, uso de apoyos y supervisión continua.


¿Cómo prevenir nuevas caídas o fracturas?

Después de una fractura de rótula, el riesgo de nuevas caídas o lesiones aumenta. Algunas recomendaciones fundamentales:

  • Revisar la medicación que cause somnolencia o mareos.

  • Mejorar la iluminación y eliminar alfombras o desniveles en casa.

  • Fomentar el ejercicio moderado para recuperar fuerza muscular y confianza.

  • Controlar niveles de vitamina D y calcio.

  • Realizar una valoración geriátrica integral si el paciente presenta fragilidad o deterioro funcional.

La rotura de rótula en personas mayores es una lesión seria que requiere atención inmediata, pero también cuidado a largo plazo. Con un diagnóstico adecuado, tratamiento personalizado y rehabilitación constante, es posible recuperar la movilidad, prevenir futuras caídas y mantener la autonomía.

 

Preguntas frecuentes (FAQ)

¿Una persona mayor puede volver a caminar tras romperse la rótula?
Sí, con tratamiento y rehabilitación adecuados, la mayoría de los pacientes recuperan la capacidad de caminar, aunque puede llevar semanas o meses.

¿Es necesaria siempre la cirugía?
No. Si la fractura no está desplazada y se puede mantener estable, el tratamiento puede ser conservador.

¿Qué pasa si no se trata correctamente?
Puede derivar en dolor crónico, rigidez permanente, pérdida de movilidad y dependencia funcional.

¿Qué cuidados debe tener un cuidador en casa?
Evitar movimientos bruscos, asistir en las transferencias, vigilar signos de infección si hubo cirugía, y fomentar la rehabilitación diaria con apoyo emocional.

¿Una fractura de rótula puede dejar secuelas?
Puede dejar cierta limitación en la flexión o molestias al arrodillarse, pero con una buena rehabilitación, muchas personas mayores recuperan su funcionalidad habitual.

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